La Inteligencia Artificial (IA) ha irrumpido con fuerza en el entorno laboral, presentándose no solo como una herramienta de eficiencia, sino como un catalizador para fortalecer la conexión humana y transformar radicalmente el diseño y uso de las oficinas.

Este hallazgo emerge como una de las principales tendencias identificadas en la prestigiosa Global Workplace Survey 2026, un estudio anual que desde 2005 la firma de arquitectura Gensler realiza, encuestando a más de 16 mil profesionales en 16 naciones. México, incorporado al sondeo global en 2022, aporta datos significativos a esta radiografía del futuro del trabajo.

La encuesta de este año pone un énfasis particular en la adopción de la IA. Se revela que un 30% de los encuestados se identifica como "AI Power Users", es decir, usuarios avanzados que integran la IA de manera proactiva en sus labores. Paralelamente, un 36% se clasifica como "Late Adopters", indicando una adopción más pausada pero creciente de estas tecnologías.

Más allá de la tecnología, el estudio subraya la importancia estratégica del espacio físico. Las oficinas ya no son vistas meramente como un centro de costos, sino como una inversión crucial en el capital humano. "La inteligencia artificial no representa únicamente una transición tecnológica, sino una profunda transición humana", afirma Carlos Pérez-Gavilán, Co Director de Gensler en México. "Nuestros hallazgos demuestran que las empresas exitosas son aquellas que entienden que el espacio físico no es un centro de costos, sino una inversión crítica en sus colaboradores. Hoy, los espacios deben nutrir la creatividad, la confianza y la curiosidad".

La demanda de los colaboradores por un entorno laboral más saludable y estimulante es palpable. Un 46% de los encuestados manifiesta un deseo explícito por amenidades enfocadas en el bienestar físico y mental. Adicionalmente, un 43% busca acceso a áreas al aire libre y vistas a la naturaleza, elementos que, según la investigación, actúan como potentes impulsores de la creatividad, la confianza y la curiosidad.

Sin embargo, la adaptación a los espacios de trabajo existentes aún presenta desafíos. Dos tercios de los colaboradores se ven en la necesidad de realizar ajustes por cuenta propia (DIY) en sus áreas de trabajo para optimizar la ergonomía, regular la temperatura o garantizar la privacidad, lo que sugiere una brecha entre las necesidades del personal y la oferta actual de las infraestructuras.

Un cambio notable en el último año ha sido el patrón de asistencia física a las oficinas. Los colaboradores reportan pasar, en promedio, el 57% de su tiempo laboral en las instalaciones físicas, mientras que solo el 18% lo dedica al trabajo desde casa. Este dato contrasta con la tendencia general, ya que el trabajo presencial ha aumentado del 51% al 57% en los últimos tres años.

Además, se observa una diversificación en los lugares de trabajo. El 26% de los trabajadores ha incorporado a su rutina espacios como áreas de coworking, oficinas de clientes, viajes de negocios y otros "terceros espacios", ampliando el concepto tradicional de la oficina.

En el contexto mexicano, la tendencia presencial es aún más acentuada. Un 60% de los colaboradores encuestados desarrolla su trabajo en las oficinas, y solo un 16% lo hace desde el hogar. Esta preferencia por la presencialidad pone de manifiesto la necesidad de optimizar la infraestructura existente.

La insuficiencia de espacios adecuados para la colaboración es un problema recurrente. El 27% de los colaboradores se ve obligado a cancelar reuniones con frecuencia debido a la falta de salas apropiadas, lo que impacta directamente en la productividad y la fluidez de las operaciones.

La conclusión principal de la encuesta es que el diseño de los espacios de trabajo en la era de la IA debe priorizar la facilitación de interacciones de valor. Las empresas que logren este cambio de mentalidad, concibiendo los espacios de trabajo como una inversión estratégica en lugar de un gasto, serán las que prosperen.

El mercado de oficinas, tanto a nivel global como en la Ciudad de México, está respondiendo a estas nuevas dinámicas. La tecnología y el bienestar se han consolidado como factores determinantes en la demanda de espacios corporativos. En los 11 corredores corporativos de la capital mexicana, se observa una demanda activa que se alinea con los requerimientos emergentes.

Desde principios de 2026, el mercado de oficinas ha mostrado señales de recuperación y madurez, especialmente en corredores clave como Polanco, Reforma y Lomas, que conforman el Centro de Negocios de la Ciudad de México (CBD). Estas zonas concentraron el 75% de las transacciones, absorbiendo 110 mil metros cuadrados en el periodo analizado, según el reporte MarketView de CBRE México.

El impulso de grandes usuarios corporativos es un factor determinante en este núcleo de decisión empresarial. El 75% de la demanda bruta observada provino de transacciones de renovación, expansión, subarriendo y pre-arrendamiento. El CBD lideró la absorción neta con un 44%, seguido por Insurgentes con un 36%, según Lyman Daniels, presidente de CBRE México.

El CBD se mantiene como el distrito preferido, lo que se refleja en su tasa de vacancia, que se sitúa en un 11.2%, considerablemente por debajo del promedio general de la metrópoli, que es del 17.2%. Esta demanda sostenida también impacta en los precios de renta, que en el CBD alcanzan un promedio de 28.51 dólares por metro cuadrado, superando el promedio general de la ciudad de 24.22 dólares.

Un desafío persistente es la disponibilidad limitada de espacios contiguos de gran tamaño. Solo el 8.5% de los espacios vacantes ofrece áreas superiores a los 9 mil metros cuadrados, lo que representa un obstáculo para inquilinos y colaboradores que buscan adaptarse a los nuevos hábitos de uso y a las necesidades de colaboración y flexibilidad.