La imparable carrera por desarrollar infraestructura para Inteligencia Artificial (IA) está generando un efecto colateral devastador en la industria de los videojuegos. Los precios de las consolas se han disparado hasta un 70 por ciento, una consecuencia directa de la insaciable demanda de memoria RAM y procesadores gráficos para centros de datos, componentes que son vitales para la fabricación de los equipos de juego.
Este encarecimiento ya se refleja en los bolsillos de los consumidores mexicanos. Según datos de la consultora The CIU, en los últimos 12 meses, Nintendo ha sido la más afectada, incrementando el precio de sus dispositivos hasta en un 70 por ciento, impulsado en parte por el lanzamiento de su nueva consola Switch 2. Xbox no se queda atrás, registrando un alza cercana al 30 por ciento en sus modelos, mientras que Sony ha aplicado un ajuste aproximado del 10 por ciento en la PlayStation 5, un incremento que se remonta a 2022.
"Tal como ocurrió con las criptomonedas y las tarjetas gráficas, ahora la Inteligencia Artificial y los Data Centers que albergan modelos como ChatGPT, Copilot o Gemini están absorbiendo componentes clave, reduciendo la disponibilidad para el mercado gamer", explicó David Santiváñez Antúnez, CEO de GameMetron, consultora especializada en videojuegos. Esta situación recuerda a las crisis de suministro previas, donde la competencia por semiconductores limitó la producción y elevó los costos.
La presión sobre estos componentes se ha intensificado en los últimos meses. Los centros de datos de IA, tanto en México como en Estados Unidos, Europa y Brasil, han experimentado un crecimiento del 14 por ciento para satisfacer la creciente demanda de servicios de IA. Esta expansión se traduce en una mayor necesidad de hardware especializado, lo que a su vez reduce la oferta disponible para otros sectores, como el de los videojuegos.
TrendForce proyecta que los precios contractuales de la memoria DRAM para servidores aumentarán entre un 13 y 18 por ciento trimestralmente durante el tercer trimestre de 2026. Este pronóstico subraya la continua tensión en la cadena de suministro de semiconductores, un factor que seguirá impactando los costos de producción para diversas industrias.
La escasez también afecta a las tarjetas gráficas. En agosto, los precios medianos de algunas GPU GeForce RTX 50 experimentaron un aumento de hasta el 39 por ciento en tiendas de Estados Unidos. El costo de la memoria para estas tarjetas se ubicó entre 11.41 y 13.28 dólares por gigabyte, reflejando la alta demanda y la limitada oferta.
"Ya ha habido aumentos, eso sí lo hemos visto a lo largo de este año, pero, por ejemplo, hoy los precios de un GPU van cambiando cada semana. Se ha vuelto como un tema de bolsa. Y se ha vuelto una moneda de cambio muy interesante", señaló Jessica Peña, directora de México IA+. La volatilidad en los precios de las tarjetas gráficas se asemeja a la dinámica de los mercados bursátiles, donde la oferta y la demanda dictan las fluctuaciones diarias.
Para Peña, este fenómeno responde principalmente al crecimiento exponencial de la demanda, y no necesariamente a una incapacidad de la industria para producir los componentes necesarios. La capacidad de producción existente se está redirigiendo hacia la memoria de alto ancho de banda y los servidores especializados en IA, dejando a otros mercados con menor disponibilidad.
"Al final eso te está hablando más de una demanda que una falta de producción de cierto producto. Hablo de la demanda que estoy segura que la industria va a resolver porque hay demanda, porque las empresas están comprando", indicó. La ejecutiva confía en que la industria encontrará soluciones para satisfacer la creciente demanda, impulsada por el interés de las grandes corporaciones en la IA.
La ejecutiva anticipó que la presión sobre la oferta de RAM continuará hacia 2027, a medida que las necesidades de infraestructura para IA sigan expandiéndose. Sin embargo, descartó un escenario en el que esta situación frene por sí sola el desarrollo de la tecnología. La innovación en IA es un motor poderoso que probablemente encontrará formas de superar los cuellos de botella en el suministro de componentes.
"Hay muchas oportunidades y no va a ser algo que va a detener el avance de la Inteligencia Artificial, pero por el momento no veo un escenario en el que grandes empresas se vayan a la quiebra porque no tienen ese tipo de la memoria RAM o algo más", comentó. La resiliencia y adaptabilidad de la industria tecnológica sugieren que los desafíos actuales serán superados.
Mientras la industria tecnológica compite ferozmente por memoria y capacidad de procesamiento, el consumidor mexicano enfrenta un panorama de mayor costo para ingresar al ecosistema de consolas. El gasto promedio asociado a una consola fija alcanzó los 7 mil 924.5 pesos al primer trimestre de 2026, lo que representa un aumento del 12.8 por ciento anual.
Este encarecimiento ya está modificando el mercado. Durante el año pasado, solo el 17.4 por ciento de los mexicanos adquirió una consola, una proporción 6.3 por ciento menor que un año antes, según el estudio de The CIU sobre la evolución del gaming de consola en México. La accesibilidad económica se ha convertido en una barrera para muchos potenciales compradores.
"Pese a ello, las consolas mantienen el mayor peso económico dentro del mercado nacional, generando 33 mil 644 millones de pesos, equivalentes al 79.4 por ciento del valor total de la industria de videojuegos en México", señaló Alberto Piedras, analista de The CIU. A pesar de la disminución en la adquisición de consolas, este segmento sigue siendo el pilar económico de la industria del gaming en el país.
Con lo anterior, David Santiváñez consideró que mientras crece la cantidad de jugadores y el negocio de las consolas concentra ocho de cada 10 pesos del mercado, el costo de acceso se ha vuelto un factor determinante. La industria se enfrenta al desafío de equilibrar la innovación y la demanda con la accesibilidad para el consumidor final.
El contexto histórico de la industria de los semiconductores muestra ciclos de alta demanda y escasez, a menudo ligados a avances tecnológicos disruptivos. La IA representa uno de esos saltos cuánticos, y su impacto en cadenas de suministro globales es profundo. La industria gamer, al depender de componentes de alta tecnología, es particularmente vulnerable a estas fluctuaciones.
Las implicaciones a futuro son significativas. Si la demanda de IA continúa su trayectoria ascendente, es probable que la presión sobre los componentes clave persista, afectando no solo a las consolas sino también a otros dispositivos electrónicos. La industria tecnológica deberá innovar en procesos de fabricación y en la gestión de la cadena de suministro para mitigar estos efectos.
Las reacciones esperables incluyen un posible aumento en la inversión en capacidad de producción de semiconductores, así como la búsqueda de materiales alternativos o diseños de chips más eficientes. Los fabricantes de consolas podrían verse obligados a ajustar sus estrategias de precios o a explorar modelos de negocio alternativos para mantener su cuota de mercado.
Lo que sigue para la industria de los videojuegos es incierto en cuanto a precios, pero claro en cuanto a la necesidad de adaptación. La competencia por los chips es una batalla global que trasciende el entretenimiento, impactando la economía y la tecnología en su conjunto. La industria gamer deberá navegar estas aguas turbulentas, buscando un equilibrio entre la innovación de vanguardia y la accesibilidad para sus jugadores.