La voraz demanda de inteligencia artificial (IA) está provocando una explosión sin precedentes en la actividad de los centros de datos, disparando sus emisiones de gases de efecto invernadero y su consumo de recursos vitales como el agua a un ritmo alarmante, muy por encima de lo que se había anticipado.
Un estudio reciente de Allianz Trade, la división de seguros de crédito comercial del gigante asegurador alemán Allianz, revela que durante 2025, estas instalaciones emitieron la escalofriante cifra de 286 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2). Esto representa un incremento del 57% respecto a las estimaciones previas de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), un desajuste que se atribuye directamente al insaciable apetito de capacidad de procesamiento necesaria para entrenar y operar los cada vez más complejos modelos de IA.
El Motor de la Revolución Digital y su Costo Ecológico
Los centros de datos se han consolidado como la columna vertebral de la era digital, sustentando servicios en la nube, plataformas en línea y, por supuesto, el desarrollo de la inteligencia artificial. Gigantes tecnológicos como Microsoft, Amazon Web Services, Google, Oracle y Meta están inmersos en una carrera global por expandir su infraestructura física, construyendo nuevas instalaciones a un ritmo vertiginoso para satisfacer esta demanda creciente.
Según el análisis de Allianz Trade, la IA ya consume entre el 15% y el 20% de la electricidad utilizada por los centros de datos. Las proyecciones apuntan a que esta proporción podría dispararse hasta un alarmante 40% para el año 2030, a medida que las aplicaciones de IA generativa y los modelos de lenguaje de gran tamaño ganen terreno y complejidad.
"Los centros de datos están pasando de ser un factor marginal a convertirse en un motor estructural de la demanda de electricidad en muchas regiones", advierte Patrick Hoffmann, economista senior de clima de Allianz Trade. Esta dependencia creciente de la electricidad, si no se acompaña de una transición decidida hacia fuentes de energía limpias, podría duplicar o incluso superar las emisiones asociadas a estos complejos para finales de la década.
Impacto Económico y Presión sobre Recursos Estratégicos
Las consecuencias económicas de este fenómeno son igualmente preocupantes. El estudio estima que los daños derivados del cambio climático relacionados con la infraestructura de centros de datos podrían aumentar drásticamente, pasando de los 68,000 millones de dólares anuales actuales a unos 154,000 millones de dólares para 2030. Solo las cargas de trabajo vinculadas a la inteligencia artificial podrían generar costos climáticos superiores a los 50,000 millones de dólares.
Pero el impacto no se limita al aire que respiramos. Los centros de datos son también grandes consumidores de agua, utilizada principalmente para los sistemas de enfriamiento de los servidores. Allianz Trade calcula que estas instalaciones podrían demandar entre 1.3 y 1.8 billones de litros de agua al año para 2030, un volumen comparable al consumo anual de toda Suiza. Esta cifra es especialmente alarmante en un contexto global de creciente estrés hídrico.
México, un Mercado Clave con Desafíos Particulares
El informe señala a México como uno de los mercados donde este incremento en la demanda de electricidad y agua podría ser particularmente problemático, dada la vulnerabilidad de diversas regiones a la escasez hídrica. Si bien una mayor penetración de energías renovables podría mitigar parte del consumo de agua asociado a la generación eléctrica, la presión sobre los recursos hídricos seguirá intensificándose a medida que la infraestructura digital se expanda.
El reto fundamental, según Allianz Trade, reside en asegurar que la expansión de los centros de datos vaya de la mano con una descarbonización acelerada de las redes eléctricas y la adopción de tecnologías de enfriamiento más eficientes. De lo contrario, la misma infraestructura que impulsa la revolución de la IA se convertirá en una fuente cada vez más significativa de emisiones de gases de efecto invernadero y de presión sobre recursos estratégicos.
Un Mercado en Expansión Constante
El mercado global de centros de datos, valorado en 386,700 millones de dólares en 2025, se proyecta que alcance los 684,400 millones de dólares para 2031, con una tasa de crecimiento anual cercana al 10%, según Mordor Intelligence. La creciente demanda de infraestructura para cargas de trabajo de IA está redefiniendo los criterios de ubicación para nuevos complejos, priorizando el acceso a energía eléctrica confiable y sistemas de enfriamiento avanzados.
Actualmente, Estados Unidos y China concentran cerca del 70% de las emisiones globales de los centros de datos, reflejando su liderazgo en el desarrollo de IA. Sin embargo, México emerge como un mercado estratégico de gran relevancia. Mordor Intelligence estima que el mercado mexicano de centros de datos, con un valor de 1,170 millones de dólares en 2025, podría crecer hasta los 2,530 millones de dólares en 2031, a una tasa anual compuesta del 13.7%, superando el promedio mundial.
Inversiones significativas, como los 5,000 millones de dólares anunciados por Amazon Web Services y los 1,300 millones de Microsoft, están catalizando el desarrollo de infraestructura en el país. Querétaro se consolida como el principal hub de centros de datos en México, beneficiado por su conectividad y proximidad a los principales mercados, aunque otras entidades también atraen nuevos proyectos. La capacidad instalada de TI se duplicará en el país durante este periodo, impulsada por la inversión de proveedores de nube y servicios digitales, lo que subraya la urgencia de abordar los desafíos ambientales asociados.