Millones de reproducciones en redes sociales son el pan de cada día para influencers creados con inteligencia artificial (IA). Estos personajes, a menudo con apariencias extravagantes o surrealistas, utilizan tendencias virales y humor para captar la atención del público en cuestión de días. Sin embargo, detrás de esta fachada de viralidad y entretenimiento, se esconde un oscuro negocio: el impulso de criptomonedas, muchas de ellas volátiles y propensas a esquemas de "pump and dump" (inflar y vender).

La fórmula, aunque sofisticada por el uso de IA, no es nueva. En el pasado, creadores de contenido humano han sido señalados por prácticas similares. Un ejemplo reciente fue el youtuber español Dalas Review, quien en 2024 enfrentó acusaciones de estafa tras el lanzamiento de su criptomoneda PAMBI. Más recientemente, en septiembre de 2026, el personaje virtual Jean Phil se volvió viral, y una moneda digital asociada a su nombre experimentó fuertes fluctuaciones de precio, evidenciando el patrón de riesgo.

El Mecanismo de la Estafa: Pump and Dump

El esquema "pump and dump" consiste en inflar artificialmente el precio de un activo, en este caso una criptomoneda, mediante publicidad engañosa, rumores o compras coordinadas. El objetivo es atraer a más inversionistas, quienes, al ver el rápido ascenso del precio, se animan a comprar. Una vez que el precio alcanza su punto máximo, los promotores venden sus posiciones, provocando una caída abrupta del valor. Quienes compraron en la cima, o poco antes del desplome, se quedan con activos que valen mucho menos de lo que pagaron.

Es crucial entender que no toda criptomoneda que pierde valor es resultado de una estafa. Sin embargo, el riesgo se magnifica cuando existe una promoción agresiva, escasa información sobre los responsables del proyecto y una concentración significativa de tokens en pocas manos. En el contexto de los influencers de IA, la estrategia se potencia.

La IA como Herramienta de Creación y Viralización

La inteligencia artificial no es el fraude en sí mismo, sino una herramienta poderosa para crearlo. Permite la generación de personajes llamativos y la producción masiva de contenido que imita las tendencias virales. Estos personajes ficticios, con apariencias surrealistas o extravagantes, generan curiosidad. Sus creadores publican videos cortos, imitan modas de internet y recurren a situaciones extrañas o humorísticas para captar la atención. Algunos contenidos incluso replican escenas de videos existentes, sustituyendo a las personas reales por avatares digitales.

La viralidad es clave. Una cuenta recién creada puede acumular millones de visualizaciones y seguidores en un tiempo récord. Una vez que el personaje gana notoriedad, se introduce una criptomoneda vinculada a su nombre. El perfil invita a la audiencia a comprar el token, apelando al fenómeno viral o a la promesa de ganancias rápidas. La audiencia, seducida por la popularidad del personaje o por la expectativa de un rápido enriquecimiento, comienza a adquirir el token. Si los primeros compradores venden grandes cantidades, el precio puede caer drásticamente, dejando a los últimos inversores con activos devaluados.

En algunos casos, tras la caída del valor, las cuentas dejan de publicar, cambian de identidad o simplemente desaparecen, dificultando la identificación de los responsables.

Antecedentes y Casos Emblemáticos

El caso de Dalas Review en mayo de 2024 es un claro antecedente. Daniel Santomé Lemus, conocido como Dalas Review, lanzó Pambicoin (PAMBI), una criptomoneda que promovió entre sus seguidores. Tras una pronunciada caída en su precio, usuarios denunciaron pérdidas y acusaron al youtuber de haber vendido sus posiciones antes del desplome para beneficiarse. Aunque Dalas rechazó las acusaciones, el caso puso de manifiesto los riesgos de invertir en monedas impulsadas por la popularidad de un creador de contenido, especialmente cuando la liquidez es limitada y la dependencia de la comunidad es alta.

Más recientemente, en septiembre de 2026, el personaje Jean Philanthrope, conocido como Jean Phil, irrumpió en plataformas como Instagram y TikTok. Con su apariencia irreal y videos de boxeo de sombra, acumuló millones de visualizaciones. Se reportó que era un personaje generado con IA. Poco después, una cuenta asociada a Jean Phil comenzó a promocionar el token $JEANPHIL, basado en la red Solana. La criptomoneda alcanzó una capitalización de mercado de varios millones de dólares en sus primeros días, pero también experimentó fuertes fluctuaciones. Informes de medios especializados como Dexerto estimaron su capitalización en 8.8 millones de dólares el 25 de septiembre, aunque la liquidez disponible era significativamente menor, lo que hacía que ventas importantes provocaran movimientos bruscos y caídas pronunciadas.

Archibald Brown es otro ejemplo de esta tendencia. En septiembre de 2026, el token ARCHIBROWN tenía una capitalización de mercado estimada en unos 450,000 dólares, según Dexerto. Estos proyectos combinan personajes reconocibles con la promoción de criptomonedas, creando un ecosistema donde la viralidad digital se traduce en potenciales ganancias financieras, pero también en riesgos considerables para los inversores.

Identificando las Señales de Riesgo

Para los inversionistas, identificar las señales de alerta es fundamental. La falta de transparencia sobre los creadores del proyecto, la promoción excesiva y poco realista, la concentración de tokens en pocas billeteras y la dependencia de la viralidad de un personaje son indicadores de alto riesgo. La IA facilita la creación de estas fachadas digitales, pero la prudencia y la investigación exhaustiva siguen siendo las mejores defensas contra las estafas en el volátil mundo de las criptomonedas.