La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una promesa futurista para convertirse en una herramienta de negocio tangible, pero su implementación plantea serios desafíos, especialmente para la fuerza laboral femenina. Durante el Expansión Summit Mujeres 2026, expertos encendieron las alarmas sobre el impacto desproporcionado que la automatización podría tener en las mujeres, quienes enfrentan un riesgo significativamente mayor de perder sus empleos.

El panel "La otra alIAda" reunió a figuras clave como Elida Godínez, líder estratégica de segmentos tecnológicos en IBM México, y Úrsula Quijano, directora para México de Laboratoria. Ambas coincidieron en la necesidad de una gobernanza robusta para asegurar que la IA sea una herramienta rentable, sostenible y, crucialmente, libre de sesgos.

"Como toda tecnología, tenemos que tener la confianza de utilizarla", afirmó Godínez, enfatizando que la gobernanza es esencial para garantizar que la IA aporte valor y rentabilidad sin comprometer la equidad.

El panorama se torna sombrío al analizar los sectores más vulnerables. Quijano señaló que las mujeres tienen hasta tres veces más probabilidades de ver sus empleos automatizados, particularmente en roles administrativos, atención al cliente y tareas repetitivas. Esta realidad subraya la urgencia de programas de recapacitación y mejora de habilidades (reskilling y upskilling) enfocados en áreas de alta demanda como datos, IA y ciberseguridad.

La brecha no solo se limita al uso de la tecnología, sino también a su creación. Quijano destacó la importancia de fomentar espacios donde las mujeres puedan pasar de ser usuarias a creadoras de IA, permitiéndoles experimentar, aprender de los errores y construir confianza en sus capacidades tecnológicas.

Un concepto central en la discusión fue el "human in the loop", la práctica de mantener la supervisión humana en decisiones críticas tomadas por sistemas automatizados. Quijano insistió en que, si bien la IA puede optimizar procesos, la intervención humana es insustituible en decisiones sensibles, especialmente en campos como la medicina, la seguridad o el sistema judicial, donde los errores algorítmicos pueden tener consecuencias devastadoras.

El éxito de la IA, coincidieron las especialistas, no dependerá solo de su avance tecnológico, sino de su capacidad para ser útil, confiable e inclusiva. Sin embargo, la transición hacia roles especializados en IA presenta barreras significativas para muchas mujeres. Un estudio de Get on Board reveló un aumento del 50% en la demanda de puestos senior de AI Engineer entre 2023 y 2025, pero muchas profesionales con años de experiencia en tecnología aún luchan por dar ese salto.

"Tenemos talento impresionante", lamentó Quijano, "pero muchas estaban en siete, ocho o nueve años de experiencia sin poder hacer ese brinco". Esto evidencia la necesidad de estrategias específicas para facilitar la movilidad ascendente de las mujeres hacia roles de mayor especialización en IA.

La adopción de la IA ya no puede basarse en el entusiasmo tecnológico o el miedo a quedarse atrás. Las empresas deben demostrar un retorno de inversión claro y mejorar la productividad, al tiempo que garantizan la confiabilidad y representatividad de los modelos de IA. "Por moda no se debe implementar nada", sentenció Godínez. "Se tiene que identificar perfectamente la necesidad que quiero resolver".

La gobernanza se perfila como un elemento clave para mitigar sesgos y errores. Establecer políticas internas claras y procesos de supervisión continua son fundamentales para entender cómo funcionan los modelos, qué datos utilizan y cuáles son sus limitaciones.

La IA se ha convertido en una prioridad estratégica para casi todas las industrias. Sin embargo, el aumento de las inversiones exige una justificación económica sólida. La calidad de los datos que alimentan a los modelos de IA es un factor determinante para asegurar un retorno de inversión positivo. "La data tiene que ser la correcta, con calidad para el objetivo que quieres plantear como caso de uso. Que no tenga sesgos, que te evite riesgos y que sea confiable", añadió Godínez.

En resumen, la inteligencia artificial presenta una dualidad: un potencial inmenso para la innovación y la eficiencia, pero también un riesgo considerable de exacerbar las desigualdades de género en el mercado laboral si no se aborda con una estrategia consciente y equitativa. La capacitación, la supervisión humana y una gobernanza sólida son pilares indispensables para navegar este nuevo panorama tecnológico.