Máximo Bistrot, el reconocido restaurante de la colonia Roma que hoy ostenta una estrella Michelin, vivió en 2013 uno de los episodios más polémicos de su historia cuando fue clausurado temporalmente por elementos de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) tras una queja de Andrea Benítez, hija del entonces titular de la institución.
El incidente ocurrió el 26 de abril de 2013, cuando Andrea Benítez acudió al establecimiento y tuvo que esperar por una mesa debido a que el lugar estaba lleno. Según relató Eduardo García, chef y cofundador del restaurante, la joven se molestó cuando la mesa disponible fue asignada a otra persona que había llegado antes, respetando el orden de llegada.
García explicó en una entrevista con el podcast Como Comí que tanto él como su socia Gabriela López tenían una política clara de no otorgar tratos preferenciales. "Nosotros no estábamos dispuestos a ser sobornados", afirmó el chef al recordar la situación. La pareja, que fundó Máximo Bistrot en 2011 tras conocerse trabajando en Pujol, había construido su negocio bajo principios de servicio equitativo.
Tras el incidente, Andrea Benítez utilizó sus redes sociales para quejarse del "pésimo servicio" y anunció que presentaría una denuncia ante la Profeco. Horas después, verificadores de la procuraduría llegaron al restaurante y suspendieron sus operaciones, desatando una ola de críticas por el aparente abuso de autoridad.
La controversia obligó a Humberto Benítez Treviño, padre de Andrea y titular de la Profeco en ese momento, a ofrecer disculpas públicas dos días después a través de redes sociales. "Mi sincera disculpa por la conducta inapropiada de mi hija y la sobrerreacción de verificadores de Profeco", escribió. La joven también pidió perdón públicamente, aunque las críticas continuaron.
Máximo Bistrot permaneció cerrado durante varios días y reabrió sus puertas el 3 de mayo de 2013. "Fue muy duro para nosotros, pero también fue una lección", comentó García sobre el episodio que le valió a Andrea Benítez el apodo de "Lady Profeco" en redes sociales.
El restaurante, que comenzó como un bistró de barrio con influencia parisina, ha evolucionado hasta convertirse en uno de los establecimientos más reconocidos de la Ciudad de México, fusionando cocina mexicana con técnicas francesas e internacionales. Hoy cuenta con una estrella Michelin y ha recibido a comensales de todo el mundo, superando aquella polémica que marcó sus primeros años de operación.