Un descubrimiento paleontológico de gran relevancia ha sacudido la comunidad científica y al público en general. Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han desenterrado un tesoro del pasado en las entrañas de Michoacán: al menos 50 huellas fosilizadas de dinosaurios que transitaron por el territorio mexicano hace aproximadamente 65 millones de años.

El hallazgo, localizado en la comunidad de San Juan de los Plátanos, en el municipio de Apatzingán, se produjo en el cauce de un arroyo, sobre una plataforma de roca sedimentaria. Las pisadas, que datan del periodo Cretácico tardío, revelan la presencia de animales de distintas especies, tanto carnívoros como herbívoros, de tamaños que varían de medianos a grandes.

Una Ventana al Pasado Remoto

Las icnitas, como se conoce a las huellas fósiles, presentan dimensiones considerables, oscilando entre los 12 y los 48 centímetros de longitud, con una anchura que puede alcanzar hasta los 30 centímetros. Este registro se ha realizado sobre una superficie de 40 metros cuadrados, pero los investigadores no descartan que la evidencia se extienda considerablemente más allá, dada la naturaleza del terreno y la posibilidad de que el yacimiento sea mucho más extenso.

El análisis preliminar de la forma, el tamaño, el número de dedos y la profundidad de las pisadas ha permitido a los especialistas del INAH identificar indicios de al menos tres grupos de dinosaurios. El primero de ellos correspondería a grandes dinosaurios carnívoros del grupo de los terópodos, capaces de alcanzar hasta cuatro metros de altura. Por las características de sus huellas, se especula que podrían estar emparentados con los tiranosáuridos, conocidos por su imponente tamaño y ferocidad.

Un segundo grupo identificado estaría compuesto por dinosaurios carnívoros de menor tamaño, con alturas de hasta dos metros, similares a los veloces raptores de la familia Dromaeosauridae. Sus huellas, al igual que las de los terópodos mayores, muestran la distintiva marca de tres dedos.

El tercer tipo de huellas halladas apuntaría a la presencia de dinosaurios herbívoros, pertenecientes a la familia Hadrosauridae, comúnmente conocidos como dinosaurios de pico de pato. Estos animales, que podían alcanzar hasta cuatro metros de altura, dejaron rastros caracterizados por sus tres dedos con extremos redondeados, una marca distintiva que los diferencia de sus contrapartes carnívoras.

El Proceso de Investigación y Descubrimiento

La alerta sobre la presencia de estas impresionantes huellas provino de habitantes locales de San Juan de los Plátanos, quienes describieron los rastros como pertenecientes a "animales gigantes". Ante esta información, el investigador del Centro INAH Michoacán, Raymundo Cervantes Barriga, realizó una primera evaluación del sitio, confirmando la naturaleza prehistórica de las marcas.

Desde el pasado 21 de octubre de 2026, un equipo multidisciplinario de especialistas del INAH se ha dedicado a la documentación y registro exhaustivo del yacimiento. Las labores incluyen el análisis de muestras de roca, a cargo del geólogo Jasinto Robles Camacho, y la creación de modelos tridimensionales mediante fotogrametría, una técnica avanzada que permite obtener representaciones digitales detalladas a partir de fotografías.

La coordinación general de los trabajos de registro recae en los arqueólogos María Fernanda Cabrera y José Luis Punzo Díaz. La delicada tarea de elaborar moldes de las huellas está siendo llevada a cabo por el biólogo y paleontólogo José Luis Ávila. Para la identificación preliminar de las especies, se cuenta con la valiosa participación del paleontólogo Carlos A. Hernández Luna.

Reconstruyendo un Ecosistema Perdido

Este fascinante hallazgo no solo añade un capítulo más a la historia de la vida en la Tierra, sino que también ofrece valiosas pistas sobre las condiciones ambientales que prevalecían en Michoacán durante el Cretácico tardío. La presencia de cuerpos de agua, a los que los animales se acercaban para alimentarse, es una de las hipótesis que se desprenden del análisis de las pisadas, según Cervantes Barriga.

El estudio detallado de estas huellas podría arrojar luz sobre aspectos cruciales como la locomoción de los dinosaurios, la dirección en la que se desplazaban y, de manera particularmente interesante, la posible convivencia entre distintas especies en un mismo ecosistema. "Un hallazgo de este tipo abre una ventana a un periodo que todos tenemos en el imaginario, pero que pocas veces se da la oportunidad de estudiarlo", comentó el arqueólogo José Luis Punzo Díaz, subrayando la importancia científica y cultural del descubrimiento.

Aunque aún no se ha determinado el número exacto de especies que podrán identificarse una vez concluidos los estudios paleontológicos, la variedad de huellas encontradas sugiere que se obtendrá información significativa sobre el comportamiento y la morfología de estos gigantes prehistóricos.

Huellas de Dinosaurio en el Territorio Mexicano

El descubrimiento en Apatzingán se suma a otros importantes hallazgos de rastros de dinosaurios en Michoacán. Previamente, se han reportado evidencias en Playa Azul (Lázaro Cárdenas), El Aguaje (Aguililla) y en la zona limítrofe de los municipios de Tiquicheo y Tuzantla. Con esta nueva adición, Apatzingán se consolida como el cuarto sitio con huellas de dinosaurios documentadas en el estado.

A nivel nacional, el INAH tiene un registro de poco más de 30 sitios con icnitas de dinosaurio distribuidos en diversas entidades federativas, incluyendo Puebla, Coahuila, Oaxaca, Chihuahua, Sonora, Durango y, por supuesto, Michoacán. Cada uno de estos hallazgos contribuye a la comprensión de la paleodiversidad de México y a la reconstrucción de los ecosistemas que existieron hace millones de años.

Para los especialistas, este descubrimiento representa también una oportunidad invaluable para acercar el conocimiento científico a las comunidades locales, fomentando el interés por la paleontología y la preservación del patrimonio natural e histórico de la región. La posibilidad de que estos vestigios prehistóricos se conviertan en un atractivo cultural y educativo para la zona es un objetivo a mediano plazo.