En las profundidades históricas de la Ciudad de México, específicamente en las inmediaciones del majestuoso Templo Mayor, se ha desenterrado un fascinante vestigio del pasado prehispánico: los restos de una criatura que desafía las clasificaciones convencionales, un híbrido entre perro y lobo conocido como Calupoh.

Este hallazgo, que data de hace casi medio siglo pero cuyo estudio y reconocimiento han tomado décadas, posiciona al Calupoh como la tercera raza canina originaria de México, un logro que se suma al prestigio del Xoloitzcuintle y el Chihuahua en el panteón de las razas nacionales.

Un Legado Milenario Emerge

Los restos óseos del Calupoh fueron descubiertos durante las excavaciones arqueológicas que siguieron al emblemático hallazgo del monolito de Coyolxauhqui en febrero de 1978. Sin embargo, la verdadera naturaleza de estos vestigios, que combinan rasgos caninos y lupinos, ha sido objeto de rigurosos estudios por parte de especialistas del Laboratorio de Paleozoología del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM.

Tras comparar decenas de cráneos y mandíbulas de lobos, perros e híbridos, los investigadores fortalecieron la hipótesis de que se trataba de un ejemplar único, un 'loberro' que poseía características anatómicas distintivas de ambas especies. La datación de estos restos sitúa su antigüedad entre 700 y mil años, sumergiéndonos en prácticas ancestrales de Mesoamérica.

La Tradición del 'Loberro' Prehispánico

El arqueozoólogo de la UNAM, Raúl Valadez, ha arrojado luz sobre la posible práctica prehispánica que dio origen a estos singulares animales. Según sus investigaciones, existía la costumbre de llevar hembras de perro en celo al monte para que se aparearan con lobos. El objetivo era, presumiblemente, obtener animales con un fuerte significado ritual y simbólico, cuya existencia se ha visto respaldada por los hallazgos arqueológicos.

Esta tradición ancestral no solo explica la existencia del Calupoh, sino que también subraya la profunda conexión que las culturas mesoamericanas tenían con el mundo natural y su habilidad para integrar a los animales en sus cosmovisiones y prácticas ceremoniales.

Características y Mitos del Calupoh

Los ejemplares de Calupoh que habitaron Mesoamérica se caracterizaban por su tamaño, que oscilaba entre 60 y 90 centímetros de altura. Su pelaje, predominantemente negro, aunque también se han documentado ejemplares plateados y blancos, les confería un parecido notable con los lobos. A pesar de su apariencia imponente y un comportamiento que conservaba ciertos instintos salvajes, la idea de que fueran perros de protección es un mito que aún carece de sustento científico.

De hecho, se describe al Calupoh como un animal reactivo, que tiende a rehuir el contacto humano, pero que se siente cómodo dentro de su grupo o 'manada'. La investigación continúa, con análisis de ADN en curso para desentrañar con mayor precisión la proporción de sus ancestros lobunos y domésticos.

Las Joyas Caninas de México

Con la incorporación oficial del Calupoh, México consolida su legado canino con tres razas reconocidas por la Federación Canófila Mexicana. El Xoloitzcuintle, una de las razas más antiguas del continente, es célebre por su ausencia de pelo y su mística conexión con el inframundo, siendo considerado el 'dios perro' encargado de guiar a las almas al Mictlán.

Por otro lado, el Chihuahua, originario del norte del país, es mundialmente conocido por su pequeño tamaño y su carácter enérgico. La inclusión del Calupoh en esta selecta lista no solo enriquece la diversidad de razas mexicanas, sino que también abre nuevas vías de investigación sobre la historia y la relación entre humanos y animales en el México antiguo.

El estudio del Calupoh es un recordatorio de la riqueza biológica y cultural de México, y de cómo la arqueología y la ciencia continúan desvelando secretos de nuestro pasado, fortaleciendo la identidad nacional a través de sus emblemáticos animales. La preservación y el estudio de estas razas son fundamentales para entender nuestro patrimonio y la evolución de la domesticación canina en el continente.