La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha erogado una suma considerable, estimada en 80 mil millones de pesos, para mantener los precios de los combustibles accesibles a los consumidores mexicanos durante los primeros nueve meses del año 2026. Esta cifra, revelada por Carlos Lerma Cotera, subsecretario de Ingresos de la dependencia, representa el costo de los estímulos fiscales aplicados a las gasolinas y el diésel con el objetivo de evitar un "gasolinazo" ante el alza de los precios internacionales de los hidrocarburos.

Sin embargo, el panorama financiero no es tan sombrío como la cifra inicial podría sugerir. Lerma Cotera matizó que el efecto neto sobre las finanzas públicas se reduciría a aproximadamente 50 mil millones de pesos. Esta disminución se explica por varios factores que generan ingresos adicionales para el erario, compensando parcialmente el gasto en subsidios.

Contexto de los Estímulos Fiscales

La política de estímulos fiscales a los combustibles es una herramienta utilizada por el gobierno para mitigar el impacto de la volatilidad en los mercados internacionales. Cuando los precios del petróleo y sus derivados aumentan a nivel global, el gobierno puede optar por reducir el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que grava a las gasolinas y el diésel. Esta reducción impositiva se traduce en un menor precio final para el consumidor, pero a costa de una menor recaudación fiscal para el gobierno.

En este caso particular, los 80 mil millones de pesos corresponden a la suma de las reducciones del IEPS aplicadas durante el periodo de enero a septiembre de 2026. El subsecretario de Ingresos presentó esta información durante la exposición del Informe de Finanzas Públicas correspondiente al tercer trimestre del año.

Compensación de Ingresos y Mayor Volumen de Ventas

La clave para entender la reducción del impacto neto radica en dos vertientes principales. Por un lado, el mayor volumen de combustibles comercializados en el mercado nacional ha permitido recuperar parte de los recursos que el gobierno deja de percibir por la vía del IEPS. Es decir, aunque el margen por litro es menor, se venden más litros, lo que genera una recaudación total que, si bien no alcanza los niveles previos, sí mitiga la pérdida.

Por otro lado, el incremento en los precios internacionales de los hidrocarburos, que es el factor que impulsa la necesidad de los estímulos, también genera ingresos adicionales para las finanzas públicas. Esto se debe a que Pemex, la empresa estatal de petróleo, puede obtener mayores beneficios por la venta de crudo en el mercado internacional, beneficios que, en parte, se reflejan en los ingresos del gobierno.

Estos factores combinados, según Lerma Cotera, contribuyen a compensar de manera parcial el costo de los estímulos. Por ello, el análisis del impacto fiscal debe ser integral, considerando tanto los recursos destinados a la contención de precios como los ingresos adicionales generados por el propio mercado de hidrocarburos.

Implicaciones para el Consumidor y la Inflación

Édgar Amador Zamora, titular de la SHCP, subrayó la importancia de estos estímulos al señalar que, en ausencia de ellos, los precios de las gasolinas podrían haber escalado hasta situarse entre 35 y 35 pesos por litro. Este escenario habría tenido repercusiones significativas en la economía familiar y en la estructura de costos de diversos sectores productivos.

La política de estímulos a los combustibles es fundamental para contener las presiones inflacionarias. El encarecimiento de las gasolinas y el diésel no solo afecta directamente el bolsillo de los automovilistas, sino que también incrementa los costos de transporte y distribución de mercancías, lo que a su vez se traslada a los precios de una amplia gama de productos y servicios, impactando la inflación general.

En este contexto, la decisión de mantener los estímulos fiscales, a pesar de su costo, se alinea con el objetivo de procurar la estabilidad económica y el poder adquisitivo de los ciudadanos. La gestión de estos subsidios representa un delicado equilibrio entre el apoyo directo al consumidor y la sostenibilidad de las finanzas públicas, un desafío constante para la administración actual.

El análisis detallado del Informe de Finanzas Públicas del tercer trimestre de 2026 ofrece una visión clara de la complejidad de la política económica implementada. La estrategia de estímulos, aunque costosa, busca proteger a la población de las fluctuaciones del mercado energético global, al tiempo que se implementan medidas para optimizar la recaudación y aprovechar las oportunidades de ingresos adicionales que presenta el contexto internacional de los hidrocarburos.