La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha decidido dar un giro drástico en su política de estímulos fiscales para los combustibles, dejando a la gasolina Premium sin ningún tipo de apoyo y reduciendo significativamente el respaldo para la gasolina Magna y el diésel. Esta medida, publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF), entrará en vigor a partir del 6 de junio y se extenderá hasta el 12 del mismo mes, coincidiendo con el inicio del Mundial 2026 en México.
El ajuste representa una disminución generalizada en los subsidios que el gobierno otorga para mitigar el impacto de las fluctuaciones en los precios internacionales del petróleo y los tipos de cambio. La gasolina Premium, conocida por su mayor octanaje, será la más afectada al desaparecer por completo el estímulo fiscal, lo que se traducirá en un aumento directo en su precio para el consumidor.
Para la gasolina Magna, la de mayor consumo en el país, el apoyo fiscal se redujo considerablemente. Pasó de un 28.32% la semana anterior a tan solo un 13.49%. Esto se traduce en un monto de estímulo de 0.90 pesos por litro, dejando la cuota final del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) en 5.79 pesos por litro. Un golpe al bolsillo de millones de mexicanos que dependen de este combustible para su movilidad diaria.
La gasolina Premium, por su parte, se queda sin ningún tipo de respaldo. Su cuota del IEPS se ubicará en 5.65 pesos por litro, un incremento notable respecto a las semanas anteriores donde aún contaba con algún tipo de subsidio. Esta decisión podría desincentivar el uso de este tipo de combustible o forzar a los consumidores a buscar alternativas más económicas.
En cuanto al diésel, el combustible esencial para el transporte de mercancías y para la operación de gran parte de la industria, el estímulo fiscal también sufrió un recorte. Pasó de un 46.21% a un 40.42%, lo que se traduce en un monto de 2.97 pesos por litro. La cuota final para el diésel se situará en 4.28 pesos por litro. Aunque el recorte no es tan drástico como en las gasolinas, sí representa un aumento en el costo operativo para el sector transportista.
Estos ajustes fiscales se dan en un contexto particular, ya que coinciden con los primeros días del Mundial 2026, un evento que atraerá a miles de turistas y que generará una mayor demanda de servicios, incluyendo el transporte. La inauguración del torneo, con el partido entre México y Sudáfrica en el Estadio Ciudad de México el 11 de junio, subraya la relevancia temporal de estas medidas.
La decisión de Hacienda de recortar los estímulos fiscales responde, en gran medida, a la necesidad de mantener las finanzas públicas en orden. Los subsidios a los combustibles representan un gasto considerable para el erario, y en un escenario de volatilidad económica, el gobierno busca optimizar sus recursos. Sin embargo, esta medida tiene un impacto directo en la economía de las familias y en la competitividad de las empresas.
Analistas económicos señalan que la eliminación del estímulo a la gasolina Premium podría tener un efecto limitado en la inflación general, dado que su consumo es menor en comparación con la Magna. No obstante, sí podría afectar a un segmento específico de automovilistas y a aquellos que requieren vehículos de alto rendimiento.
El caso del diésel es más delicado. Un aumento en su costo repercute directamente en la cadena de suministro de prácticamente todos los bienes y servicios, desde alimentos hasta productos manufacturados. El pacto existente entre el gobierno y los gasolineros para mantener un tope en los precios del diésel podría verse presionado por esta reducción en el estímulo fiscal.
La SHCP ha justificado estos recortes como una medida necesaria para alinear los precios de los combustibles con las referencias internacionales y para asegurar la recaudación fiscal. Sin embargo, la falta de un apoyo fiscal más robusto para la gasolina Magna, la más utilizada, genera preocupación sobre el impacto inflacionario y el poder adquisitivo de los mexicanos.
La estrategia de Hacienda parece enfocarse en priorizar el apoyo a la gasolina Magna, aunque de forma reducida, y mantener un cierto nivel de subsidio al diésel, mientras que la Premium queda completamente expuesta a las dinámicas del mercado. Esta política podría ser un reflejo de las prioridades del gobierno en términos de consumo energético y recaudación.
El panorama para los próximos días es incierto. Si bien los estímulos fiscales son temporales y sujetos a revisión semanal, la tendencia a la baja en el apoyo gubernamental sugiere que los precios de las gasolinas podrían mantenerse elevados o incluso experimentar aumentos adicionales si las condiciones del mercado internacional así lo dictan.
Los consumidores deberán estar atentos a los anuncios semanales de Hacienda y prepararse para posibles ajustes en sus presupuestos de transporte. La eliminación del estímulo a la Premium y la reducción a la Magna y diésel marcan un antes y un después en la política de subsidios a los combustibles, con implicaciones directas en la economía cotidiana de los mexicanos.