La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha puesto en marcha una estrategia ambiciosa para apuntalar las finanzas del país, con un enfoque primordial en el incremento del esfuerzo recaudatorio y la optimización del gasto. El objetivo central, según Édgar Amador Zamora, titular de la dependencia, es salvaguardar y, de ser posible, mejorar la calificación crediticia de México ante las ocho agencias calificadoras internacionales que monitorean la salud financiera de la nación.
Amador Zamora enfatizó durante una conferencia de prensa, en el marco de la presentación del Paquete Económico para 2027, que el compromiso de la SHCP es firme en cuanto a la preservación del grado de inversión, un estatus que actualmente ostenta el país y que es crucial para atraer inversión extranjera y mantener costos de financiamiento accesibles.
"Este conjunto de acciones que estamos tomando por parte de los ingresos, del lado del gasto, apunta justamente a la confirmación, y a la mejora en el corto y mediano plazo del crédito público y su calificación", declaró el funcionario, subrayando la importancia de estas medidas para la estabilidad económica a largo plazo.
La SHCP mantiene una comunicación constante y programada con las agencias calificadoras, aunque Amador Zamora aclaró que el presupuesto y las metas fiscales no están supeditados a los criterios de estas entidades. "Por supuesto, en ningún momento el presupuesto está sujeto a los criterios de las calificadoras. Y esto es muy importante", advirtió.
Las métricas clave que las agencias consideran para sus evaluaciones incluyen el déficit fiscal y la relación deuda-PIB. Para 2027, Hacienda proyecta un déficit fiscal del 3.9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra que, si bien busca la convergencia fiscal, ha sido calibrada para no impactar negativamente la actividad económica y el empleo.
El crecimiento económico es otro pilar fundamental en la estrategia de la SHCP. Se prevé un crecimiento puntual del PIB del 2 por ciento para 2027, buscando dinamizar la economía sin sacrificar la disciplina fiscal. Esta calibración responde a la necesidad de equilibrar las presiones económicas internas y externas.
En cuanto a los ingresos, Hacienda destacó que se proyecta que los ingresos tributarios alcancen un histórico 15.9 por ciento del PIB al cierre de este año, superando administraciones anteriores. Este logro se atribuye, en parte, a un combate más efectivo a la evasión y elusión fiscal, antes de considerar reformas estructurales.
La estrategia para incrementar los ingresos no tributarios también es considerada ambiciosa, con la mayoría de las partidas mostrando un crecimiento significativo. El secretario Amador Zamora recordó que, incluso sin una reforma fiscal, la recaudación de 2019 a la fecha ha superado los montos obtenidos en los diez años previos a 2018, a pesar de que estos últimos sí incluyeron una reforma fiscal.
"Estamos convencidos de que, antes de proponer cambios en la estructura, tenemos, estamos obligados a hacer nuestra tarea en materia de combate a la elusión y a la evasión", afirmó el titular de Hacienda, reafirmando el compromiso de la administración con la eficiencia recaudatoria.
La deuda total del sector público se estima que aumente de 54 por ciento del PIB en 2026 a 55 por ciento en 2027, lo que se traduce en aproximadamente 21.67 billones de pesos. La reducción proyectada en el déficit fiscal jugará un papel crucial en la disminución de las necesidades de financiamiento y en el mantenimiento de la deuda en una trayectoria sostenible.
Sin embargo, la evolución de la deuda ha generado preocupación entre algunos analistas. El economista independiente Mario Correa señaló que la deuda se encontraba en 44 por ciento del PIB en 2018, lo que, a su juicio, cuestiona la narrativa de una disciplina fiscal inquebrantable por parte de administraciones anteriores.
La política fiscal implementada busca, en esencia, generar confianza en la solidez de las finanzas públicas mexicanas y en la capacidad del país para cumplir con sus obligaciones financieras, un factor determinante para mantener la estabilidad económica y el acceso a mercados de capital internacionales.
El esfuerzo recaudatorio y la gestión del déficit son, por tanto, elementos clave en la estrategia de la administración actual para navegar un entorno económico global complejo y asegurar la estabilidad financiera de México en los próximos años.