El gobierno federal ha trazado una estrategia clara para el presupuesto de 2027: apretar la tuerca fiscal. La iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación (ILIF) presentada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) apuesta por una mayor recaudación de impuestos como pilar fundamental para financiar las arcas públicas, en un escenario donde los ingresos petroleros continuarán su tendencia a la baja.

La Estrategia Tributaria: Más ISR e IEPS en la Mira

La propuesta para 2027 estima ingresos totales por un monto colosal de 10 billones 636,488 millones de pesos. De esta cifra, una parte sustancial, 9 billones 156,529 millones, provendrán de los ingresos presupuestarios, mientras que el resto, 1 billón 479,959 millones, se obtendrá a través de financiamientos. Esto significa que, si bien la dependencia del financiamiento se mantiene, su proporción respecto al total de ingresos se reduce ligeramente, pasando de un 14.4% estimado para 2026 a un 13.9% para 2027.

El verdadero motor de este ajuste se encuentra en la recaudación tributaria. Hacienda proyecta captar 6 billones 263,887 millones de pesos por concepto de impuestos, lo que representaría cerca del 59% de los ingresos totales. Este objetivo implica un crecimiento real del 5.9% en la recaudación tributaria en comparación con el cierre estimado para 2025. En particular, se espera un impulso significativo en el Impuesto Sobre la Renta (ISR), con un crecimiento real proyectado del 7.2%, y en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), con un aumento del 10.5%.

El secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, adelantó que se contemplan modificaciones a la Ley del ISR con el objetivo de fortalecer la "equidad tributaria". Estas medidas buscarían reducir la evasión fiscal, asegurar que las contribuciones empresariales sean más acordes con su capacidad económica real y cerrar el paso a esquemas fraudulentos como el uso de factureras. La meta es clara: ampliar el espacio fiscal disponible para el gobierno.

Un Contexto de Debilidad Recaudatoria

Sin embargo, esta apuesta por una mayor recaudación se da en un contexto donde la recaudación fiscal ha mostrado señales de debilidad. Hasta julio de 2026, los ingresos por ISR acumularon una caída real del 6% en comparación con el mismo periodo del año anterior, la contracción más pronunciada para un lapso similar desde 2009. Este panorama ha llevado a algunos analistas a advertir sobre la posibilidad de sobreestimar la recaudación, basándose en un marco macroeconómico quizás demasiado optimista, lo que podría derivar en una trayectoria de endeudamiento difícil de cumplir.

El ISR se mantiene como la principal fuente de ingresos tributarios, con una estimación de recaudación de 3 billones 288,975 millones de pesos para 2027. El crecimiento esperado en ISR y IEPS, junto con el Impuesto al Valor Agregado (IVA), se perfila como el principal motor para alcanzar la meta de ingresos tributarios. De los 442,804 millones de pesos adicionales esperados respecto a la Ley de Ingresos de 2026, una gran parte provendrá de estos impuestos.

La Caída Petrolera y la Compensación No Petrolera

Paralelamente al impulso fiscal, la Ley de Ingresos de 2027 contempla una disminución significativa en los ingresos provenientes del petróleo. Hacienda estima que los ingresos petroleros ascenderán a 984,500 millones de pesos, lo que representa una caída real del 14.4% respecto al cierre previsto para 2026. Esta disminución se desglosa en una caída del 10.3% real en los ingresos propios de Petróleos Mexicanos (Pemex), que se situarían en 773,800 millones de pesos, y una contracción aún mayor, del 26.7%, en los ingresos petroleros correspondientes directamente al Gobierno Federal, que sumarían alrededor de 210,800 millones de pesos.

La estrategia de Hacienda es que esta merma en los ingresos petroleros sea más que compensada por el crecimiento de los ingresos no petroleros. Se proyecta que estos últimos alcancen los 8.172 billones de pesos, lo que significaría un crecimiento real del 6.6% en comparación con el cierre de 2026. En términos netos, Hacienda espera obtener 343,700 millones de pesos adicionales en ingresos presupuestarios, a precios de 2027, a pesar de la pérdida de 165,400 millones de pesos en ingresos petroleros.

Financiamiento: Un Pilar Constante

En cuanto al financiamiento, la iniciativa contempla un monto de 1 billón 479,959 millones de pesos, una cifra prácticamente idéntica a los 1 billón 472,626 millones aprobados para 2026. Esto reafirma la necesidad de recurrir al endeudamiento para complementar el presupuesto, aunque se busca mantener esta dependencia bajo control en términos relativos.

Por separado, Hacienda ha solicitado al Congreso la autorización para un techo de endeudamiento neto interno del Gobierno Federal de hasta 1.7 billones de pesos para el ejercicio fiscal de 2027. Esta solicitud subraya la importancia del crédito como una herramienta financiera constante para el gobierno.

Implicaciones y Perspectivas Económicas

La estrategia delineada por Hacienda para 2027 se enmarca en una proyección de crecimiento económico para el país de entre 1.5% y 2.5%. En este contexto, se espera que los ingresos presupuestarios representen el 23.2% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que los ingresos tributarios alcanzarían el 15.9% del PIB. Estas cifras representan un ligero incremento respecto a las estimaciones de cierre para 2026, que se ubican en 23% y 15.4% del PIB, respectivamente.

El éxito de esta estrategia dependerá en gran medida de la capacidad del gobierno para implementar las reformas fiscales propuestas y de la evolución del entorno económico nacional e internacional. La dependencia de un mayor crecimiento en la recaudación de impuestos, sumada a la continua caída de los ingresos petroleros, presenta un desafío significativo que requerirá una gestión fiscal prudente y eficiente.

La apuesta por la recaudación tributaria, si bien necesaria para diversificar las fuentes de financiamiento y reducir la dependencia de los hidrocarburos, también plantea interrogantes sobre el impacto en la actividad económica y la competitividad de las empresas. El equilibrio entre la necesidad de recursos y el fomento de un entorno económico favorable será clave para el desarrollo del país en los próximos años.

En resumen, la Ley de Ingresos 2027 refleja una clara intención del gobierno por fortalecer su base recaudatoria a través de los impuestos, buscando mitigar la volatilidad de los ingresos petroleros y mantener un nivel de endeudamiento controlado. La efectividad de estas medidas será un factor determinante para la estabilidad y el crecimiento económico de México en el corto y mediano plazo.