LA AMBICIÓN DE MORENA DESATA LA TORMENTA
La otrora sólida coalición de la Cuarta Transformación se resquebraja en Baja California, escenario que se perfila como uno de los más disputados y tensos al interior del proyecto impulsado por el obradorismo. La figura central de esta pugna es Montserrat Caballero, abanderada del Partido del Trabajo (PT), quien ha lanzado una advertencia contundente: no descarta competir en solitario por la gubernatura del estado en 2027 si no se garantiza un "piso parejo" en la contienda.
EL PT SE SIENTE APRETADO
En declaraciones exclusivas a El Sol de México, Caballero Ramírez expuso la creciente incomodidad de su partido ante lo que perciben como una estrategia de Morena para acaparar el poder y marginar a sus aliados. La dirigencia del PT en Baja California siente que las negociaciones internas están siendo dominadas por la fuerza hegemónica del partido guinda, dejando poco espacio para la negociación equitativa y el reconocimiento de sus propias aspiraciones y fuerza política en el estado.
La posibilidad de una ruptura no es un mero arrebato, sino una señal clara de la profunda división que se gesta. El PT, que ha sido un aliado histórico y fundamental para Morena en diversas contiendas electorales, ahora se ve en la tesitura de evaluar su permanencia dentro de la coalición si las condiciones no son las adecuadas. La exigencia de "piso parejo" es un eufemismo para reclamar un trato digno y equitativo, algo que, según las voces petistas, Morena no está dispuesto a conceder.
BAJA CALIFORNIA, UN BOTÍN POLÍTICO
Históricamente, Baja California ha sido un estado clave en el tablero político nacional. Su ubicación geográfica, su dinamismo económico y su compleja dinámica social lo convierten en un objetivo prioritario para cualquier proyecto político que aspire a consolidar su poder. La 4T, en su afán por expandir y consolidar su dominio, ve en Baja California un bastión estratégico.
Sin embargo, esta ambición parece chocar de frente con las aspiraciones de los partidos satélite, como el PT. La dinámica interna de la 4T, que a menudo se ha caracterizado por la imposición de figuras afines al círculo cercano de la dirigencia nacional de Morena, genera fricciones con aquellos actores que buscan mantener su autonomía y peso político.
EL FACTOR CABALLERO
Montserrat Caballero no es una figura menor en el panorama político de Baja California. Su trayectoria y su capacidad para movilizar bases electorales le otorgan un capital político que el PT no está dispuesto a dilapidar. La posibilidad de que compita sola, aunque arriesgada, es una muestra de la determinación del partido para defender su espacio y evitar ser meros comparsas en la consolidación del poder morenista.
La estrategia de Morena, de acuerdo con las críticas del PT, parece ser la de absorber o neutralizar a sus aliados para presentarse como la única fuerza real en la entidad. Esto, en un estado donde la competencia electoral suele ser reñida, podría ser contraproducente y generar un efecto de desmovilización entre los votantes que apoyan a la 4T en su conjunto, pero que también valoran la diversidad de opciones políticas.
EL PRECEDENTE DE LA DIVISIÓN
La advertencia de Caballero no surge de la nada. A lo largo del país, se han documentado tensiones similares entre Morena y sus aliados del PT y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Si bien en algunos casos se ha logrado sortear la crisis mediante negociaciones de última hora, la tendencia general apunta hacia una creciente autonomía de los partidos minoritarios y una mayor exigencia de respeto a sus cuotas de poder.
El PT, en particular, ha mostrado una creciente independencia en los últimos años, buscando diferenciarse de Morena y proyectar una imagen propia. La gubernatura de Baja California se presenta como una oportunidad para reafirmar esa independencia y demostrar que el partido tiene la capacidad de competir y ganar por sí mismo, sin depender exclusivamente de la maquinaria de Morena.
IMPLICACIONES PARA LA 4T
Una eventual ruptura en Baja California tendría implicaciones significativas para la 4T. No solo pondría en riesgo la posibilidad de retener la gubernatura, sino que también enviaría una señal de debilidad y desunión a nivel nacional. La imagen de unidad y fortaleza que Morena busca proyectar se vería seriamente mermada por conflictos internos tan evidentes.
Además, una competencia dividida podría abrir la puerta a la oposición tradicional, que buscaría capitalizar estas fracturas para recuperar terreno en un estado que ha sido históricamente disputado. La falta de cohesión interna podría ser el talón de Aquiles que permita a otros partidos resurgir y desafiar el dominio de la 4T.
EL JUEGO DE LA NEGOCIACIÓN
Detrás de la advertencia de Montserrat Caballero, existe un complejo juego de negociación política. El PT busca presionar a Morena para obtener mejores condiciones en la repartición de candidaturas y espacios de poder. La amenaza de competir solos es una carta fuerte en esta baraja, diseñada para obligar a Morena a reconsiderar su postura y ofrecer concesiones.
Sin embargo, el riesgo es mutuo. Si el PT decide ir solo, podría enfrentar una derrota contundente, lo que debilitaría su posición negociadora en el futuro. Por su parte, Morena se arriesga a perder una gubernatura clave y a generar un precedente de descontento entre sus aliados, lo que podría extenderse a otras entidades.
EL FUTURO INCIERTO DE BAJA CALIFORNIA
El escenario político en Baja California se torna cada vez más incierto. La postura firme de Montserrat Caballero y el PT refleja una nueva etapa en la relación entre los partidos de la 4T, donde la sumisión ya no es una opción. La batalla por la gubernatura de 2027 se perfila como un punto de inflexión, que definirá no solo el futuro del estado, sino también la cohesión y la estrategia de la propia Cuarta Transformación a nivel nacional.
La pregunta que queda en el aire es si Morena estará dispuesta a ceder lo suficiente para mantener la unidad, o si su afán hegemónico provocará una fractura que ponga en riesgo uno de sus bastiones más importantes. La respuesta a esta interrogante marcará el rumbo de la política en Baja California y enviará un mensaje claro sobre la capacidad de la 4T para gestionar sus propias contradicciones internas.