El mandatario guatemalteco, Bernardo Arévalo, ha salido al paso de las informaciones publicadas por el prestigioso diario The New York Times, desmintiendo de manera rotunda la existencia de un acuerdo con Estados Unidos para llevar a cabo operaciones militares conjuntas en suelo guatemalteco con el fin de combatir el narcotráfico.

Las declaraciones del presidente Arévalo, realizadas ante la prensa tras un evento de las Naciones Unidas en el Palacio Nacional, buscan aclarar la naturaleza de la cooperación bilateral en materia de seguridad y poner un alto a las especulaciones que sugerían una cesión de soberanía militar.

Según explicó Arévalo, lo que sí existe es una solicitud formal por parte del Ministro de Defensa, Henry Sáenz, dirigida al Secretario de Defensa de Estados Unidos, Peter Hegseth. Esta solicitud no pretende autorizar operaciones militares extranjeras, sino buscar un apoyo específico para operaciones antinarcóticas que serían lideradas y ejecutadas por las propias fuerzas armadas de Guatemala, enmarcadas dentro del interés estadounidense por erradicar las redes del narcotráfico.

El presidente guatemalteco enfatizó que la intención es intensificar la colaboración que ya se ha venido dando en el pasado, subrayando que cualquier tipo de acuerdo o firma que realice su gobierno se apega estrictamente a las leyes y a la Constitución de Guatemala. "Lo que estamos firmando son tipos de colaboración que se han estado dando en el pasado", afirmó, mencionando específicamente las interdicciones marítimas donde Estados Unidos ha aportado entrenamiento, capacitación y equipo.

Arévalo fue enfático al señalar que la única entidad facultada para autorizar operaciones militares de carácter extranjero en territorio guatemalteco es el Congreso de la República. "El gobierno de Guatemala no está solicitando esa cooperación y no tiene previsto hacerlo", sentenció, reafirmando la soberanía nacional en decisiones de esta magnitud.

Desde el inicio de su administración en 2024, el gobierno de Arévalo ha mantenido una política activa y continua en el combate al narcotráfico. Como muestra de ello, mencionó el reciente desmantelamiento de uno de los laboratorios de drogas más grandes y sofisticados intervenidos por las fuerzas de seguridad, ubicado en Ayutla, San Marcos, una zona fronteriza con México. En dicho operativo se logró incautar un considerable arsenal y se efectuaron ocho detenciones.

La cooperación entre Guatemala y Estados Unidos en la lucha contra el crimen organizado trasnacional es una realidad, y se extiende al intercambio de información de inteligencia. Sin embargo, esta colaboración se mantiene dentro de cauces legales y de respeto mutuo.

Este episodio se enmarca en un contexto de tensiones crecientes entre la administración estadounidense, particularmente bajo el mandato de Donald Trump, y diversos gobiernos latinoamericanos. Estos últimos buscan un delicado equilibrio entre la necesidad de cooperar con Estados Unidos para enfrentar amenazas comunes como el narcotráfico y el imperativo de salvaguardar su soberanía nacional.

El Pentágono, por su parte, ha mantenido una postura cautelosa. Ante las preguntas sobre un supuesto acuerdo con Guatemala, el secretario de prensa en funciones, Joel Valdez, evitó especular sobre "futuras operaciones" o discutir "asuntos de seguridad operativa". No obstante, reafirmó el compromiso del Departamento de Defensa de colaborar con "socios de confianza" en la región para combatir el narcotráfico y otras amenazas a la seguridad.

El gobierno guatemalteco, para respaldar las declaraciones de su presidente, publicó un comunicado acompañado de copias de dos cartas, una en inglés y otra en español. Estas misivas, enviadas por el Ministro Sáenz al Secretario Hegseth, detallan la solicitud de operaciones combinadas en el marco de acuerdos preexistentes, reiterando la naturaleza de la cooperación solicitada.

La reciente muerte de dos agentes de la CIA en el norte de México, tras una operación contra un laboratorio de drogas, ha puesto de relieve la creciente implicación de Estados Unidos en la región y ha generado un debate sobre los límites de dicha intervención. Las versiones contradictorias emitidas por las autoridades mexicanas en aquel entonces añadieron complejidad a la situación.

En este escenario, la aclaración del presidente Arévalo es crucial. Subraya la determinación de Guatemala de combatir el crimen organizado, pero también su firme compromiso con la defensa de su soberanía y el estricto cumplimiento de su marco legal. La cooperación con Estados Unidos es bienvenida, pero siempre bajo los términos y condiciones que Guatemala establezca, liderando sus propias operaciones y asegurando que cualquier apoyo externo se alinee con sus intereses nacionales y constitucionales.

La postura de Arévalo busca enviar un mensaje claro: Guatemala está dispuesta a colaborar en la lucha contra el narcotráfico, pero no cederá su autonomía ni permitirá operaciones militares extranjeras no autorizadas en su territorio. La cooperación se enfoca en el apoyo logístico, de inteligencia y capacitación, manteniendo el control y la dirección de las operaciones en manos guatemaltecas, en línea con la Constitución y las leyes del país.