Hermosillo, Sonora.- Las calles de Hermosillo resonaron una vez más con el eco de la memoria y la exigencia de justicia. Este 5 de junio, al cumplirse 17 años de la devastadora tragedia en la Guardería ABC, donde 49 niños perdieron la vida y decenas más resultaron heridos, alrededor de 2 mil personas se congregaron para marchar.
La movilización, que se ha convertido en un doloroso ritual anual, partió desde las ruinas aún presentes de lo que fue la estancia infantil, un sitio que hoy es un mudo testigo de la negligencia, hasta las escalinatas del museo y biblioteca de la Universidad de Sonora. Familias destrozadas, activistas y ciudadanos solidarios caminaron bajo el sol implacable, portando pancartas y coreando consignas que demandan que los responsables paguen por sus actos.
La Guardería ABC, un centro de cuidado infantil subrogado por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), se convirtió en una trampa mortal aquel 5 de junio de 2009. Un incendio, originado presuntamente en una bodega contigua, se propagó rápidamente a las instalaciones de la guardería, atrapando a los pequeños en un infierno de humo y llamas. La falta de salidas de emergencia adecuadas, la acumulación de materiales inflamables y la aparente omisión de protocolos de seguridad se señalaron desde el principio como causas directas de la magnitud del desastre.
Diecisiete años después, la herida sigue abierta. Las familias de las víctimas han librado una batalla incansable contra la burocracia, la lentitud judicial y lo que perciben como un manto de impunidad que ha protegido a los verdaderos culpables. La marcha de este año no fue solo una conmemoración, sino un recordatorio contundente de que la lucha por la justicia no ha terminado y que la memoria de los 49 angelitos no será silenciada.
Los padres y madres de los niños fallecidos han denunciado en múltiples ocasiones la falta de voluntad política para esclarecer completamente los hechos y sancionar a todos los implicados. Señalan que, si bien ha habido algunas sentencias y señalamientos, estas no han alcanzado a las esferas más altas de poder o responsabilidad, aquellas que permitieron que una guardería con tantas deficiencias operara bajo un esquema de subrogación del IMSS.
La narrativa oficial, a menudo diluida por el paso del tiempo y la complejidad de los procesos legales, ha sido cuestionada por los colectivos de afectados. Se argumenta que las investigaciones se han centrado en chivos expiatorios o en niveles operativos, evadiendo la responsabilidad de funcionarios públicos y empresarios cuyas decisiones o omisiones facilitaron la tragedia. La sombra de la corrupción y el tráfico de influencias ha sido una constante en las denuncias de los familiares.
La marcha de este 2026 se da en un contexto político y social que, para muchos, no ha visto avances significativos en materia de justicia y rendición de cuentas. Las familias de la Guardería ABC han sido un faro de perseverancia, utilizando cada aniversario para visibilizar su causa y presionar a las autoridades. Su reclamo trasciende el ámbito local; se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la impunidad en México.
El recorrido de la marcha, desde las ruinas hasta un punto emblemático de la ciudad, simboliza el viaje de estas familias: desde el epicentro del dolor hasta la búsqueda de un reconocimiento y una justicia que aún se les niega. Las consignas de "¡Justicia!" y "¡No los olvidamos!" resonaron con fuerza, un llamado desesperado para que la sociedad y el Estado no den la espalda a esta herida nacional.
La participación de 2 mil personas, aunque significativa, es un reflejo de la profunda desilusión que puede generar la falta de resultados tangibles en la búsqueda de justicia. Sin embargo, también demuestra la solidaridad de una comunidad que se niega a olvidar y que acompaña el dolor de las familias afectadas. La presencia de jóvenes, muchos de ellos nacidos después de la tragedia, subraya la importancia de transmitir esta memoria y la necesidad de evitar que sucesos similares se repitan.
El caso de la Guardería ABC ha puesto de manifiesto las fallas estructurales en los sistemas de protección infantil y en la supervisión de servicios subrogados por el Estado. La falta de normativas claras, la laxitud en los controles y la posible complicidad de funcionarios han sido señaladas como elementos clave que permitieron que la tragedia ocurriera y que la justicia tardara tanto en llegar, si es que llega.
Las familias han anunciado que continuarán con sus acciones de protesta y exigencia. No se conforman con las conmemoraciones anuales; buscan acciones concretas, la identificación y sanción de todos los responsables, y la implementación de medidas que garanticen que ninguna otra guardería en México se convierta en un escenario de horror similar. La lucha por la memoria y la justicia de los 49 niños de la Guardería ABC es una batalla que aún no ha terminado.
Este aniversario número 17 sirve como un doloroso recordatorio de que la impunidad es un cáncer que corroe el tejido social. La persistencia de las familias de la Guardería ABC es un llamado a la reflexión sobre el estado de la justicia en México y la urgencia de que los responsables, sin importar su nivel o influencia, rindan cuentas ante la ley. La memoria de los 49 niños exige una justicia que, hasta ahora, parece esquiva.