La Fiscalía General de la República y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana ejecutaron un operativo en la aduana de Manzanillo, Colima, donde decomisaron más de 54 mil litros de sustancias químicas que presuntamente serían empleadas en la fabricación de drogas sintéticas como fentanilo y metanfetaminas.

El cargamento consistía en 54 mil 960 litros de alcohol bencílico, distribuidos en 240 tambos contenidos en dos contenedores. El aseguramiento se realizó en el bulevar Miguel de la Madrid, en la colonia Tepeixtles del municipio portuario.

Según la FGR, el operativo derivó de labores de inteligencia enfocadas en identificar las rutas logísticas de organizaciones criminales transnacionales que importan y trasladan precursores químicos hacia el occidente del país. Las autoridades lograron rastrear la forma de operación de una estructura delictiva dedicada al tráfico de estas sustancias.

Agentes de la Agencia de Investigación Criminal, elementos de la SSPC y personal de la Agencia Nacional de Aduanas de México participaron en el despliegue que culminó con el aseguramiento de los contenedores.

La Fiscalía explicó que sustancias como el ácido tartárico, la piperidona y otros químicos similares al alcohol bencílico decomisado pueden utilizarse en las etapas finales de producción de fentanilo y metanfetamina, drogas que han generado una crisis de salud pública en la región.

Sin embargo, el comunicado oficial no informó sobre personas detenidas en relación con el cargamento. Tampoco se precisó el origen de las sustancias, la empresa responsable del envío ni su destino final dentro del territorio nacional.

Las autoridades tampoco aclararon si los contenedores ingresaron por vía marítima o si se encontraban bajo revisión aduanera al momento del aseguramiento. El material decomisado quedó a disposición de la autoridad ministerial para que peritos especializados determinen la composición química exacta y las cantidades precisas.

El puerto de Manzanillo ha sido señalado reiteradamente como punto estratégico para el ingreso de precursores químicos utilizados por el crimen organizado, particularmente por el Cártel Jalisco Nueva Generación, en la producción de narcóticos sintéticos destinados al mercado estadounidense.