La administración federal, encabezada por la Presidenta Claudia Sheinbaum, ha anunciado la creación de un nuevo grupo de expertos encargado de revisar el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas. Este registro, que actualmente contabiliza más de 130 mil personas desaparecidas, es una cifra alarmante que refleja la profunda crisis de desapariciones que azota al país.

Sin embargo, la noticia ha sido recibida con escepticismo y preocupación por parte de los colectivos de búsqueda, quienes han sido la primera línea de resistencia y búsqueda de sus seres queridos durante años. Estos grupos, conformados mayoritariamente por madres y familiares de desaparecidos, han expresado su frustración ante la falta de diálogo y la exclusión de su experiencia y conocimiento en la conformación de este nuevo equipo.

La Urgencia de la Verdad y la Justicia

Desde la perspectiva de los colectivos, la revisión del registro no es solo un ejercicio burocrático, sino un paso crucial hacia la verdad y la justicia. Durante años, han sido ellos quienes han documentado casos, realizado búsquedas en campo, identificado fosas clandestinas y presionado a las autoridades para que actúen. Su labor ha sido fundamental para visibilizar la magnitud del problema y para mantener viva la esperanza de encontrar a sus familiares.

La conformación de un equipo de expertos, aunque en principio suena prometedor, genera inquietud si no se garantiza la participación activa y vinculante de quienes viven la tragedia día a día. La experiencia acumulada por estos colectivos en la identificación de patrones, en la recolección de testimonios y en la comprensión de las dinámicas de la desaparición forzada es invaluable y no puede ser soslayada.

Dudas sobre la Transparencia y la Metodología

La Secretaría de Gobernación (Segob) ha informado sobre la integración de este grupo, pero los detalles sobre su conformación, metodología de trabajo y los criterios de selección de los expertos son escasos. Esta opacidad alimenta las sospechas de que el proceso podría no ser tan inclusivo ni transparente como se esperaría en un tema de tan alta sensibilidad social y humana.

Los colectivos de búsqueda han sido claros en su demanda: necesitan ser escuchados y formar parte activa de este proceso de revisión. Piden que se establezca un canal de comunicación directo y efectivo con el nuevo equipo de expertos, que se les permita aportar la información y el conocimiento que han recabado, y que sus hallazgos sean tomados en cuenta para la actualización y depuración del registro.

El Legado de la Desaparición

La cifra de más de 130 mil personas desaparecidas es un lastre que la sociedad mexicana carga y que la administración de Claudia Sheinbaum debe enfrentar con determinación y empatía. La revisión del registro es una oportunidad para dignificar la memoria de las víctimas, para ofrecer respuestas a las familias y para sentar las bases de una política pública más efectiva y humana en materia de desapariciones.

Históricamente, la falta de voluntad política y la ineficacia de las instituciones han sido obstáculos recurrentes en la búsqueda de personas desaparecidas. Los colectivos han tenido que luchar contra la burocracia, la indiferencia y, en ocasiones, contra la complicidad de autoridades. Por ello, la creación de un nuevo equipo de expertos debe ser vista como un avance, pero solo si se acompaña de un compromiso real con la participación ciudadana y la rendición de cuentas.

El Papel de los Expertos y la Sociedad Civil

El rol de los expertos es fundamental para aportar rigor técnico y científico al análisis del registro. Sin embargo, su labor debe complementarse con la perspectiva y el conocimiento práctico de los colectivos de búsqueda. La combinación de ambos enfoques es la que puede garantizar una revisión exhaustiva y sensible de la información disponible.

La administración Sheinbaum tiene el desafío de demostrar que esta iniciativa no es una mera simulación o un intento por maquillar cifras, sino un esfuerzo genuino por abordar la crisis de desapariciones. La apertura al diálogo con los colectivos de búsqueda será un termómetro clave para medir el éxito o el fracaso de esta estrategia.

Implicaciones y Expectativas

La forma en que se desarrolle esta revisión tendrá implicaciones significativas. Una depuración transparente y rigurosa del registro podría ser un primer paso para entender mejor la magnitud del problema y diseñar estrategias de búsqueda más efectivas. Por el contrario, un proceso opaco y excluyente podría generar mayor desconfianza y frustración, perpetuando el dolor de las familias.

La sociedad civil, y en particular los colectivos de búsqueda, estarán observando de cerca cada paso. La exigencia de verdad, justicia y memoria es un clamor que no puede ser ignorado. La Presidenta Sheinbaum tiene la oportunidad de marcar un antes y un después en la forma en que el Estado mexicano aborda la crisis de desapariciones, pero para ello, debe abrir las puertas y escuchar a quienes más saben de esta dolorosa realidad.

La revisión del registro de desaparecidos es un tema que trasciende la política y se adentra en la esfera de los derechos humanos. La forma en que se gestione esta tarea definirá el compromiso del gobierno actual con las víctimas y con la construcción de un país donde la desaparición forzada no sea una estadística, sino una herida que se busca sanar con verdad y justicia.