El gobierno de la Ciudad de México desplegó un operativo policiaco para impedir que integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) llegaran al Zócalo capitalino. Los maestros, que exigían la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y mejoras laborales, fueron encapsulados con gases extintores y un cerco de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
La marcha había partido del Ángel de la Independencia y avanzaba por Reforma y avenida Juárez cuando, al llegar al cruce de Filomeno Mata con 5 de Mayo, las autoridades bloquearon el paso. "¡Somos maestros, no somos delincuentes!", gritaban los docentes mientras la policía les impedía avanzar hacia la Plaza de la Constitución.
Ante la imposibilidad de llegar a su destino, la CNTE instaló un plantón indefinido a lo largo de la calle 5 de Mayo en el Centro Histórico. Con lonas y tiendas de campaña, los maestros ocuparon la vialidad, obligando al cierre de comercios en la zona. El magisterio mantiene su exigencia de diálogo real sobre sus demandas laborales y de seguridad social.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana justificó el operativo alegando que los manifestantes "empujaron a los uniformados" con una camioneta de sonido, aunque testimonios y videos en redes sociales documentaron agresiones policiacas contra la prensa y el uso de gases extintores contra los docentes. La versión oficial negó el uso de gases, afirmando que los policías solo portaban "extintores".
La Secretaría de Gobernación y la SEP emitieron un comunicado llamando al diálogo, asegurando tener "apertura permanente" para alcanzar acuerdos. Sin embargo, la respuesta del gobierno fue desplegar cientos de policías para reprimir la manifestación magisterial, evidenciando la contradicción entre el discurso oficial y las acciones del régimen.
El operativo represivo contra los maestros ocurre en un contexto donde el gobierno de Morena ha mostrado sistemáticamente su rechazo a atender las demandas del magisterio disidente. La CNTE exige la derogación de reformas implementadas en sexenios anteriores que afectaron sus derechos laborales y de pensión, peticiones que la actual administración se ha negado a resolver de fondo.
Mientras las dependencias federales hablan de "diálogo" y "construcción de acuerdos", la realidad en las calles muestra un gobierno que prefiere la represión policiaca antes que sentarse a negociar con los trabajadores de la educación. El plantón en 5 de Mayo se mantiene por tiempo indefinido.