Las fuerzas del orden bolivianas emplearon gases lacrimógenos para dispersar a grupos de manifestantes que intentaban restablecer bloqueos en puntos estratégicos del país andino.

Los enfrentamientos se registraron principalmente en la ciudad de El Alto, ubicada en las alturas sobre La Paz, así como en la carretera que conecta con Oruro, una de las arterias viales más importantes del occidente boliviano.

Los agentes de seguridad actuaron cuando los manifestantes buscaban retomar el control de los puntos de bloqueo que previamente habían sido liberados por las autoridades.

La intervención policial forma parte de los esfuerzos gubernamentales por mantener despejadas las principales vías de comunicación terrestre en una región donde los bloqueos carreteros son una táctica frecuente de protesta social.

Hasta el momento, las autoridades bolivianas no han emitido un balance oficial sobre el número de personas afectadas por los gases ni sobre posibles detenciones derivadas de los enfrentamientos.

La situación en las carreteras bolivianas permanece bajo vigilancia de las fuerzas de seguridad para prevenir nuevos intentos de bloqueo que afecten el tránsito vehicular y el transporte de mercancías.