El deporte mexicano está en plena efervescencia empresarial, y la Liga MX ha puesto la mira en el éxito del béisbol para redefinir su futuro financiero. En un claro ejemplo de cómo la innovación en la gestión deportiva puede disparar el valor de las franquicias, la Liga Mexicana de Béisbol (LMB) ha servido de inspiración para el balompié nacional, que ahora busca centralizar sus derechos y activos comerciales para atraer una ola de inversión sin precedentes.
El Éxito del Béisbol: Un Modelo a Seguir
Mikel Arriola, figura clave en la reestructuración deportiva, y Horacio de la Vega, arquitecto de la transformación del béisbol, expusieron en el Expansión Summit 2026 las claves del éxito. La LMB, tras una profunda reorganización iniciada en 2021, optó por la centralización de la producción televisiva, abarcando más de 950 juegos y movilizando a un equipo de más de 300 personas. Este movimiento estratégico catapultó a la liga de dos contratos televisivos a 35 acuerdos en 30 países, además de consolidar sus activos comerciales y su base de datos.
“Cuando las empresas del deporte empezaron a crecer, entendieron que el deporte está en la cancha, pero que hay que construir el tamaño de las empresas con criterios empresariales y económicos”, señaló Arriola, destacando la visión que ha guiado este cambio. Los resultados son contundentes: el valor promedio de una franquicia de béisbol se ha multiplicado entre cuatro y cinco veces desde 2021. Un ejemplo palpable es el de los Diablos Rojos del México, cuya valuación pública supera los 1,600 millones de pesos.
La Liga MX: En Busca de la Centralización
Inspirada por este modelo, la Liga MX se prepara para implementar una nueva estructura de gobierno a través de Liga MX AC, buscando agilizar la toma de decisiones entre los propietarios. El siguiente gran paso, y uno de los más ambiciosos, es la centralización de los derechos de televisión tanto para México como para Estados Unidos. Esta estrategia responde a la enorme oportunidad comercial que representa el mercado estadounidense, hogar de aproximadamente 60 millones de aficionados al fútbol mexicano, cuyo consumo es significativamente mayor al de la liga local.
“Las ligas son fuertes cuando centralizan. Las ligas son fuertes cuando distribuyen”, afirmó Arriola, subrayando la importancia de la unidad para el crecimiento. La propuesta de valor para los fondos de inversión es clara: los clubes mexicanos ofrecen una operación binacional única, capaz de generar ingresos tanto en Estados Unidos como en México, capitalizando el gran atractivo del fútbol azteca en el vecino país del norte.
Expansión de Negocios y Crecimiento de Audiencia
El modelo de negocio de la LMB no se limita al terreno de juego. La creación de una unidad de conciertos y espectáculos ha diversificado sus fuentes de ingreso, generando anualmente alrededor del doble de lo que se recauda por boletaje. Esta diversificación ha sido clave para atraer a un público más amplio, logrando que la asistencia a los estadios se duplicara, pasando de 2.4 millones de personas en 2021 a 5.2 millones el año pasado.
La Liga MX, por su parte, busca capitalizar el potencial de su base de aficionados en Estados Unidos, donde cerca del 30% de la población considera a la liga entre sus favoritas. La posibilidad de ofrecer una operación binacional a los fondos de inversión es un diferenciador clave, combinando la venta de rating en Estados Unidos con la generación de ingresos en México.
Inversión y Valoración: Un Futuro Prometedor
La búsqueda de capital ya está dando frutos en ambos deportes. La LMB ha sostenido conversaciones con siete u ocho fondos de inversión, mientras que en la Liga MX se han concretado cuatro transacciones en poco más de un año, como parte del proceso para erradicar la multipropiedad. Operaciones como la del Necaxa, iniciada con 30 millones de dólares, y la potencial adquisición del León por 250 millones de dólares, reflejan el creciente interés de los fondos en el potencial económico del fútbol mexicano.
Arriola estima que el valor actual de la Liga MX, solo considerando los derechos de televisión, supera los 13 mil millones de dólares, con una valoración total que podría rondar los 9 mil millones de dólares. La centralización de estos derechos se perfila como el próximo gran movimiento para potenciar aún más el valor del negocio y asegurar un futuro financiero sólido para el fútbol mexicano.
Implicaciones para el Sector Productivo
Este giro estratégico en la gestión deportiva tiene profundas implicaciones para el sector empresarial y productivo. La profesionalización de las ligas deportivas, adoptando modelos de negocio más robustos y orientados a la inversión, no solo beneficia a los clubes y a los dueños de las franquicias, sino que también abre nuevas oportunidades para patrocinadores, proveedores de tecnología, empresas de entretenimiento y el sector turístico. La mayor asistencia a los estadios y la expansión de los derechos de transmisión a nivel internacional generan un efecto multiplicador en la economía.
La centralización de activos comerciales, como la venta de patrocinios y la gestión de derechos de imagen, permite una mayor eficiencia y un mayor poder de negociación, lo que se traduce en acuerdos más rentables y un aumento general del valor de mercado de los deportes. Este enfoque empresarial, inspirado en el éxito del béisbol, demuestra que el potencial de crecimiento del deporte mexicano va mucho más allá de lo que sucede en la cancha, abriendo un abanico de posibilidades para la inversión y el desarrollo económico.
El Camino Hacia la Profesionalización
La transición hacia modelos de negocio centralizados y la búsqueda activa de capital privado son pasos lógicos en la evolución de las ligas deportivas profesionales. Este proceso no solo busca maximizar los ingresos y el valor de las franquicias, sino también elevar el nivel de competitividad y la calidad del espectáculo ofrecido a los aficionados. La profesionalización de la gestión, con criterios empresariales sólidos, es fundamental para asegurar la sostenibilidad a largo plazo y el crecimiento continuo del deporte en México.
La colaboración entre directivos deportivos y el sector empresarial es crucial para navegar este camino. La experiencia y el conocimiento del mercado de los fondos de inversión, combinados con la pasión y la visión de los líderes deportivos, pueden crear sinergias poderosas. El objetivo es construir ligas más fuertes, más atractivas para el público y, sobre todo, más rentables, consolidando así el lugar del deporte mexicano en el panorama internacional.
Oportunidades Binacionales y el Mercado Estadounidense
La estrategia de centralización de derechos de televisión para México y Estados Unidos es particularmente significativa. El mercado estadounidense representa una oportunidad de oro, dada la gran cantidad de aficionados al fútbol mexicano y el alto poder adquisitivo de este segmento de la población. La capacidad de ofrecer una operación binacional, que combine la explotación de derechos en ambos países, es un argumento de peso para atraer la atención de fondos de inversión internacionales.
Esta dualidad permite a los clubes mexicanos no solo vender rating en Estados Unidos, sino también generar ingresos sustanciales a través de patrocinios, merchandising y eventos en ambos lados de la frontera. La Liga MX, al presentarse como una entidad binacional, se posiciona de manera única en el mercado, ofreciendo a los inversores un potencial de retorno difícil de igualar por otras ligas deportivas.
El Futuro: Más Allá de los Partidos
La diversificación de ingresos, como lo ha demostrado la LMB con sus eventos de entretenimiento, es una tendencia que la Liga MX también podría explorar. Ampliar la oferta de valor más allá de los partidos de fútbol, incluyendo conciertos, festivales y otras experiencias de entretenimiento, puede atraer a un público más diverso y generar flujos de ingresos adicionales. Esta estrategia de expansión de marca y de oferta de valor es fundamental para consolidar el crecimiento y la rentabilidad de las ligas deportivas en el siglo XXI.
En definitiva, la Liga MX se encuentra en un momento crucial, adoptando un modelo de gestión que ha probado su eficacia en el béisbol. La centralización de derechos, la búsqueda de inversión y la expansión de su alcance geográfico y de oferta de entretenimiento son los pilares sobre los que se construirá el futuro financiero del fútbol mexicano, prometiendo un crecimiento sostenido y un mayor valor para sus franquicias.