El crecimiento desmedido de la Ciudad de México ha generado una consecuencia inesperada: los habitantes de la metrópoli han perdido la capacidad de contemplar el entorno natural que rodea la cuenca del Valle de México. Las construcciones verticales actúan como una barrera visual que impide apreciar el paisaje ancestral.

El fotógrafo capitalino Santiago Arau, nacido en 1980, propone una solución artística a esta desconexión visual. A través de su lente aérea, captura perspectivas que la mayoría de los citadinos ya no pueden experimentar desde el nivel de la calle.

La muestra Patrimonio: Agua y fuego reúne 40 impresiones digitales de gran formato que documentan la geografía de la cuenca desde las alturas. Las imágenes revelan la relación histórica entre los elementos naturales que dieron origen a la civilización mexica y la urbe contemporánea.

La exposición se presenta en el Museo Universitario de Ciencias y Arte (MUCA) como parte de las conmemoración de los 700 años de la fundación de México-Tenochtitlan. El recinto universitario ofrece el espacio para que el público redescubra el territorio que habita.

Arau utiliza la fotografía aérea como herramienta de reconexión entre los habitantes urbanos y su entorno geográfico. Sus imágenes funcionan como un recordatorio de que debajo del concreto y el asfalto persiste una cuenca con historia milenaria.

La propuesta visual invita a reflexionar sobre cómo la transformación urbana ha modificado no solo el paisaje físico, sino también la percepción colectiva del espacio que ocupamos. Las fotografías operan como un archivo visual de aquello que el desarrollo vertical ha ocultado a la vista cotidiana.