Pamela Guevara no llegará a su ceremonia de graduación como enfermera. Su expareja, identificado como Fernando 'N', le arrebató la vida de dos disparos cuando viajaba en taxi con su hermana y cuñado rumbo a cenar pizza en la alcaldía Magdalena Contreras.

El crimen ocurrió el pasado 20 de mayo en la colonia Potrerillo, cuando el vehículo se detuvo frente al domicilio del agresor. Según el testimonio de Diana Guevara, hermana de la víctima, el cuñado reconoció al sujeto y gritó su nombre. La respuesta fue inmediata: Fernando salió armado y abrió fuego.

Una de las balas perforó el pulmón de Pamela. Fue trasladada de emergencia a la Clínica 140 del IMSS, donde entró en paro cardíaco y falleció pese a los esfuerzos médicos. La joven de 25 años era la mayor de tres hermanos y, según sus compañeros de carrera, destacaba por su vocación y habilidades en enfermería.

La violencia no era nueva. Durante los dos años que duró la relación, Fernando ejerció maltrato constante contra Pamela. Diana Guevara denunció que en una ocasión el agresor arrojó a su hermana por las escaleras. Ahora, familiares y amigos exigen justicia y difunden la fotografía del feminicida, quien permanece prófugo.

Mientras las autoridades capitalinas buscan al responsable, en Veracruz otro doble feminicidio sacude al estado. Ana Lilia González Mateos, de 42 años, y su hija Yalina Cristal Lezama González, de 25, fueron localizadas sin vida en calles de Cosoleacaque.

Los cuerpos de ambas mujeres, comerciantes del mercado municipal, fueron arrojados desde una camioneta Toyota gris en movimiento sobre la calle Emiliano Zapata. Presentaban impactos de bala y evidentes señales de tortura, según reportes preliminares de la Fiscalía estatal.

Dos tragedias en una semana que exponen la crisis de violencia feminicida en el país. Mientras Fernando 'N' sigue libre, las familias de las víctimas claman por respuestas que las instituciones parecen incapaces de dar.