Derek Maltz Sr., quien fuera director interino de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), ha lanzado una contundente exigencia a las autoridades mexicanas: deben proceder contra los funcionarios y exfuncionarios que han sido señalados por la justicia estadounidense de mantener vínculos de complicidad con los cárteles de la droga.

Maltz Sr. no se anda con rodeos. A través de un video difundido en redes sociales, el exfuncionario de la DEA fue enfático al afirmar que la guerra contra los cárteles mexicanos, a los que denomina "Terror Mexicano", está condenada al fracaso si no se ataca de raíz la corrupción que les permite operar y prosperar.

"La lucha contra los cárteles del 'Terror Mexicano' no puede tener éxito sin enfrentar la corrupción que los habilita", sentenció Maltz, subrayando que estas organizaciones criminales no operan en un vacío, sino que dependen intrínsecamente de "funcionarios corruptos, instituciones comprometidas y redes criminales" para llevar a cabo sus ilícitas actividades, que van desde el narcotráfico y el tráfico de personas hasta el lavado de dinero, la extorsión y la generación de violencia.

El exdirector de la DEA dejó claro que cualquier estrategia seria y efectiva para desmantelar a estos grupos criminales debe incluir, de manera indispensable, investigaciones transparentes, la exigencia de rendición de cuentas para aquellos servidores públicos que se presten a colaborar con el crimen organizado, y una coordinación mucho más estrecha y efectiva entre las agencias de seguridad de México y Estados Unidos.

"Mientras los actores corruptos sigan protegiendo y lucrando con la actividad de los cárteles, estas empresas criminales se adaptarán y sobrevivirán", advirtió Maltz, pintando un panorama sombrío pero realista de la situación actual.

El Dedo en la Llaga: Funcionarios de Sinaloa en la Mira

La declaración de Maltz cobra especial relevancia ante las recientes acusaciones presentadas por fiscales del Distrito Sur de Nueva York contra una red de diez funcionarios y exfuncionarios del gobierno de Sinaloa. Entre los señalados se encuentra nada menos que el actual gobernador de la entidad, Rubén Rocha Moya, y presuntos colaboradores de la facción de Los Chapitos, liderada por los hijos de Joaquín "El Chapo" Guzmán.

Ante este escenario, Maltz hizo un llamado directo y específico a las autoridades mexicanas, incluyendo al Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch. "Es hora de que los funcionarios mexicanos liderados por Omar García Harfuch detengan a los funcionarios corruptos que fueron recientemente acusados en el Distrito Sur de Nueva York y los envíen a Nueva York para enfrentar la justicia", instó el exfuncionario estadounidense.

La acusación de la fiscalía neoyorquina detalla una presunta colaboración a cambio de sobornos millonarios. Según las autoridades de EU, estos funcionarios habrían facilitado las operaciones de narcotráfico, filtrado información sensible sobre operativos de seguridad y, en general, permitido que los miembros de la organización criminal operaran con un manto de protección institucional.

Las evidencias presentadas sugieren que esta presunta red de complicidad se habría gestado desde el proceso electoral de 2021 y se habría mantenido en los años subsecuentes. Se habla incluso de una supuesta "narconómina" utilizada para realizar pagos periódicos a cambio de información vital para las actividades de Los Chapitos, como alertas sobre operativos o la protección contra detenciones.

La Corrupción, el Talón de Aquiles

Maltz Sr. reiteró su convicción de que la única forma de asestar un golpe certero a los cárteles es atacando simultáneamente a quienes empuñan las armas y a quienes, desde la función pública, abren las puertas y protegen las redes criminales. "Derrotar a los cárteles requiere apuntar tanto a los criminales que aprietan el gatillo como a los funcionarios corruptos que abren la puerta y protegen las redes", concluyó.

Las palabras del exdirector de la DEA ponen el foco en un problema endémico que ha minado la confianza en las instituciones y ha facilitado el avance del crimen organizado en México. La exigencia de extradición y procesamiento de funcionarios corruptos por parte de Estados Unidos subraya la gravedad de la situación y la urgencia de una respuesta contundente por parte del gobierno mexicano.

La pelota está ahora en la cancha de las autoridades mexicanas, quienes enfrentan la presión de demostrar su compromiso real en la lucha contra el crimen, no solo persiguiendo a los sicarios, sino también desmantelando las redes de complicidad que les permiten operar con impunidad. La credibilidad del Estado mexicano en la batalla contra el narcotráfico está en juego.

La postura de Maltz Sr. no es una opinión aislada. Refleja una creciente frustración en Estados Unidos ante la aparente lentitud o falta de voluntad política para erradicar la corrupción que, según ellos, es el principal combustible de los cárteles mexicanos y, por ende, de la violencia y el tráfico de drogas que afectan a ambos países.

El llamado a detener y enviar a Nueva York a los funcionarios acusados es una jugada audaz que busca forzar la mano del gobierno mexicano. La respuesta que se dé a esta exigencia será un termómetro crucial para medir la seriedad con la que México aborda la infiltración del crimen organizado en sus estructuras de poder.

La DEA, a través de sus exdirectivos, envía un mensaje claro: la cooperación bilateral es fundamental, pero México debe hacer su parte despojándose de la corrupción que, como bien señala Maltz, permite que los cárteles no operen en el vacío, sino con el respaldo y la protección de quienes juraron servir y proteger a la ciudadanía.