Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá han experimentado una reactivación significativa, con ambos países acercándose a un potencial nuevo acuerdo, según declaraciones de altos funcionarios de la administración estadounidense. Kevin Hassett, uno de los principales asesores económicos de la Casa Blanca, afirmó que las conversaciones se han "reactivado" y están "cobrando impulso", sugiriendo un optimismo cauteloso sobre la posibilidad de alcanzar un pacto en un futuro cercano.
Estas declaraciones surgen apenas dos días después de que el gobierno de Donald Trump implementara modificaciones en los aranceles aplicados a ciertos productos canadienses. Estas medidas, diseñadas para favorecer a empresas específicas en Maine, fueron el resultado de gestiones realizadas por la senadora republicana Susan Collins, quien busca asegurar beneficios para su estado de cara a las próximas elecciones.
"Creo que estamos muy cerca de alcanzar finalmente un acuerdo sobre eso", declaró Hassett, quien ostenta el cargo de director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, durante una entrevista en el programa The Sunday Briefing de Fox News. El asesor económico añadió que el secretario de Comercio, Howard Lutnick, ha mantenido comunicación constante con sus homólogos canadienses a lo largo de la semana, intensificando los diálogos.
Por su parte, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, confirmó haber sostenido conversaciones con el presidente Trump sobre las negociaciones comerciales. Carney expresó su disposición a sentarse a la mesa de negociación cuando Estados Unidos también lo esté, pero enfatizó la necesidad de que cualquier acuerdo resultante sea "un acuerdo que beneficie a los canadienses", subrayando la importancia de salvaguardar los intereses de su nación.
Las conversaciones entre el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, y Dominic LeBlanc, el ministro canadiense encargado de las negociaciones con Estados Unidos, se han intensificado notablemente en las últimas semanas y continúan en curso, según informó un funcionario estadounidense. Sin embargo, la fuente, que solicitó el anonimato para discutir detalles sensibles de la negociación, señaló que las perspectivas aún son inciertas.
El funcionario estadounidense indicó que Estados Unidos considera que Canadá aún no ha realizado las concesiones suficientes para satisfacer las demandas de la administración Trump. La postura de la Casa Blanca es clara: el presidente únicamente aprobará un acuerdo que sea percibido como favorable para los intereses de Estados Unidos, lo que sugiere una negociación donde la balanza debe inclinarse hacia la parte estadounidense.
En un movimiento estratégico, la Casa Blanca anunció la exención de aranceles para ciertos productos canadienses, mientras que otros seguirán sujetos a gravámenes. Esta táctica parece estar ligada a la campaña de reelección de la senadora Susan Collins por Maine, buscando capitalizar el apoyo de votantes y empresas locales. Específicamente, se eliminarán los aranceles del 50 por ciento sobre productos como la madera contrachapada, el papel blanqueado, los envases de cartón y la maquinaria agrícola especializada provenientes de Canadá.
Esta decisión de modificar aranceles se produce tras el fracaso de las negociaciones para alcanzar un acuerdo arancelario integral entre ambos países en agosto, lo que llevó a la imposición de medidas de represalia mutua. El ministro canadiense LeBlanc afirmó el viernes 23 de octubre que las nuevas medidas arancelarias estaban siendo objeto de un minucioso examen por parte de su gobierno.
"Mientras evaluamos estas últimas medidas, Canadá sigue dispuesto a trabajar de manera constructiva y de buena fe para lograr una relación comercial más beneficiosa para ambas partes y que respete los intereses de Canadá", declaró LeBlanc, reiterando la postura de Ottawa de buscar un entendimiento mutuo.
Durante su aparición en Fox News, Hassett hizo una inusualmente franca explicación sobre las prioridades de la Casa Blanca, especialmente de cara a las elecciones intermedias del 3 de noviembre. Aseguró que el apoyo a las "industrias pesqueras de Maine y Alaska" ha sido una prioridad "por encima de casi todo lo demás" en la agenda del Consejo Económico Nacional. Esta declaración subraya la influencia de factores políticos internos en la política comercial exterior.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos, en un esfuerzo por fortalecer el sector pesquero nacional, creó en abril su primera Oficina de Productos del Mar. Adicionalmente, el gobierno presentó el viernes 23 de octubre un plan más amplio denominado "Productos del Mar de Estados Unidos Primero", evidenciando un enfoque creciente en la protección y promoción de las industrias marítimas nacionales.
La senadora Collins, quien enfrenta una contienda electoral muy reñida, ha utilizado su capacidad para negociar reducciones arancelarias como un punto clave de su campaña, destacando los beneficios para los consumidores y las empresas de Maine. Su oponente demócrata, Troy Jackson, criticó estas acciones en redes sociales, sugiriendo que la senadora solo intervino ante el riesgo de perder su escaño, calificando su esfuerzo como un intento tardío y limitado de "llevar un vaso de agua para apagar el incendio".
En el contexto de estas negociaciones bilaterales, es importante recordar que México también se encuentra en un proceso de revisión y ajuste de sus propias relaciones comerciales con Estados Unidos, particularmente en el marco del acuerdo T-MEC. Si bien la fuente se centra en la relación EU-Canadá, las dinámicas y concesiones que se establezcan entre estos dos vecinos del norte podrían tener implicaciones indirectas para el comercio mexicano, especialmente en sectores donde los tres países compiten o colaboran.
Históricamente, las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá han sido complejas, marcadas por periodos de tensión y acuerdos. La relación económica entre ambos países es una de las más grandes del mundo, y cualquier cambio en sus términos comerciales tiene repercusiones globales. La administración Trump ha mostrado una tendencia a renegociar acuerdos existentes bajo la premisa de "America First", lo que ha generado incertidumbre en sus socios comerciales.
El impulso actual en las negociaciones entre Washington y Ottawa podría interpretarse como un intento de la administración Trump por asegurar victorias comerciales antes de eventos políticos clave, como las elecciones intermedias. La capacidad de cerrar un acuerdo favorable, o al menos mostrar avances tangibles, podría ser utilizada como un argumento para fortalecer el apoyo político interno, especialmente en estados clave como Maine.
La postura canadiense, liderada por Mark Carney, parece enfocada en lograr un equilibrio que beneficie a su economía sin ceder en puntos cruciales que puedan afectar la soberanía o el bienestar de sus ciudadanos. La habilidad de Dominic LeBlanc para navegar estas complejas discusiones será fundamental para determinar si se puede alcanzar un acuerdo mutuamente aceptable o si las diferencias persisten, llevando a una prolongación de la incertidumbre comercial.
El resultado de estas negociaciones no solo afectará a las economías de Estados Unidos y Canadá, sino que también enviará señales importantes al resto del mundo sobre la dirección de la política comercial estadounidense bajo la administración Trump y su enfoque hacia los acuerdos bilaterales y multilaterales.