La Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) ha decidido reservar por un periodo de cinco años la información relativa a las auditorías aéreas que Estados Unidos ha realizado a México. La justificación oficial para esta medida, comunicada a través de solicitudes de transparencia, se basa en supuestos motivos de seguridad nacional, una postura que ha generado inquietud en el sector y pone en entredicho la transparencia del proceso de evaluación de la seguridad aérea mexicana.

El Financiero, en su afán por esclarecer el estado actual de la seguridad aérea en el país, solicitó a la AFAC detalles sobre la auditoría en curso, su progreso y las comunicaciones sostenidas con la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos. Esta evaluación es crucial, ya que determinará si México mantiene o pierde la Categoría 1 en seguridad aérea, un estatus indispensable para las operaciones de las aerolíneas mexicanas en territorio estadounidense.

La respuesta de la AFAC, encabezada por el general en retiro Emilio Avendaño, fue contundente: la divulgación de la información solicitada pondría en riesgo la seguridad del país. Según la agencia, la seguridad nacional en el ámbito de la aviación abarca la protección del espacio aéreo, la infraestructura aeroportuaria y los servicios de transporte aéreo, así como la prevención de actos terroristas y la salvaguarda de información sensible.

Esta decisión contrasta marcadamente con la postura adoptada por la AFAC durante evaluaciones anteriores. En el pasado, la agencia no invocó el argumento de seguridad nacional para negar información, e incluso proporcionó a El Financiero datos detallados, incluyendo informes finales y planes de corrección de deficiencias, sin necesidad de ocultarlos o testarlos. La información solicitada ahora, según se desprende de las peticiones, no involucra detalles sensibles de instalaciones o procedimientos de seguridad nacional, sino aspectos logísticos como calendarios, fechas, cuestionarios respondidos y minutas de reuniones.

La AFAC se encuentra a la espera de los resultados finales de la auditoría de la FAA, que determinarán si México logra conservar la Categoría 1 o si, por tercera vez consecutiva, la pierde. Históricamente, México ha enfrentado dificultades para mantener este estatus, habiendo fallado en 2010 y 2021 al no poder demostrar sus capacidades de vigilancia y al presentar deficiencias técnicas, presupuestales y legales que no se alineaban con los estándares internacionales de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).

La FAA, durante su análisis in situ de la estructura de la autoridad aeronáutica mexicana, ha identificado deficiencias persistentes que datan de más de una década. Entre las áreas de preocupación se encuentran los recursos presupuestarios insuficientes para llevar a cabo las tareas de verificación y supervisión de los operadores aéreos, así como las características del personal aeronáutico. La situación presupuestaria se agrava al considerar que el proyecto de presupuesto para la AFAC para el próximo año no garantiza los fondos necesarios, lo que ha generado alarma en el gremio aeronáutico.

Otro punto crítico identificado es la investigación de incidentes y accidentes aéreos. Históricamente, la AFAC ha dejado de informar públicamente sobre estos eventos. Para abordar esta problemática y evitar conflictos de interés, la AFAC y la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) han suscrito un acuerdo para dotar de mayor independencia a la investigación de estos sucesos. Una medida clave es que un mismo inspector no podrá participar simultáneamente en la investigación técnica de seguridad operacional y en la investigación administrativa.

Estas acciones se enmarcan en un esfuerzo por fortalecer la estructura de la autoridad aeronáutica, en un momento crucial donde se definirá la permanencia de México en la Categoría 1. La reserva de información por parte de la AFAC, bajo el argumento de seguridad nacional, genera un manto de opacidad sobre un proceso que tiene implicaciones directas en la conectividad aérea del país y en la competitividad de sus aerolíneas.

El gremio aeronáutico ha manifestado su preocupación ante la falta de transparencia y la posibilidad de perder nuevamente la Categoría 1. La degradación a Categoría 2 implicaría restricciones significativas para las aerolíneas mexicanas, limitando la expansión de rutas y frecuencias hacia Estados Unidos, además de afectar la percepción de seguridad y confiabilidad del sistema aéreo nacional.

La decisión de la AFAC de clasificar la información como reservada por cinco años, bajo el pretexto de seguridad nacional, plantea interrogantes sobre la verdadera intención detrás de esta medida. ¿Se busca ocultar deficiencias estructurales y operativas que podrían ser evidentes para la FAA? ¿O existe una estrategia para proteger información sensible que, de ser pública, podría ser explotada por actores malintencionados?

En el contexto internacional, la seguridad aérea es un pilar fundamental para el desarrollo del transporte aéreo. La cooperación y la transparencia entre autoridades aeronáuticas son esenciales para garantizar los más altos estándares de seguridad. La postura de la AFAC, al cerrar el acceso a información relevante, podría interpretarse como un obstáculo para esta colaboración y un indicio de debilidades internas que se pretenden mantener ocultas.

La situación actual subraya la necesidad de una mayor inversión y un compromiso firme por parte del gobierno mexicano para fortalecer la AFAC. La seguridad aérea no es un tema menor; impacta directamente en la economía, el turismo y la movilidad de personas y mercancías. La pérdida de la Categoría 1 tendría repercusiones económicas significativas, afectando no solo a las aerolíneas, sino también a sectores relacionados como el turismo y el comercio.

La comunidad aeronáutica espera con expectativa el desenlace de la auditoría de la FAA y confía en que, independientemente de los resultados, se tomen las medidas necesarias para garantizar la seguridad aérea de México y mantener su estatus internacional. La transparencia en estos procesos es, sin duda, un factor clave para generar confianza y asegurar la sostenibilidad del sector aéreo.

La reserva de información por parte de la AFAC, aunque justificada bajo el manto de la seguridad nacional, genera un precedente preocupante. En un sector tan vital y globalizado como la aviación, la opacidad puede ser contraproducente, erosionando la confianza y dificultando la colaboración internacional necesaria para mantener los más altos estándares de seguridad.