El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha declarado de manera contundente que Venezuela, bajo un nuevo esquema, operará comercialmente utilizando el dólar estadounidense. Según Bessent, la moneda de la Unión Americana se convertirá en el "eje central" del comercio de la nación sudamericana, marcando un giro significativo en su política económica.
En una entrevista concedida a la cadena CNBC, Bessent enfatizó que la "nueva Venezuela" no solo facturará en dólares, sino que la moneda estadounidense será fundamental para sus transacciones. "No se le permitía convertir ni realizar transacciones en dólares y ahora el dólar va a ser el eje central de su comercio", afirmó el funcionario, subrayando la influencia que Washington busca ejercer.
Estas declaraciones surgen en un contexto de profundos cambios políticos y judiciales en Venezuela. Meses atrás, en enero, Estados Unidos detuvo al entonces presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, bajo cargos de narcoterrorismo y tráfico de cocaína. Ambos se encuentran actualmente recluidos en una prisión federal en Brooklyn, Nueva York.
Tras la detención de Maduro, Delcy Rodríguez asumió la presidencia encargada de Venezuela. Su gobierno interino ha impulsado la apertura de sectores estratégicos como el petrolero, minero y eléctrico a la inversión internacional, contando con el respaldo del Parlamento, actualmente presidido por Jorge Rodríguez, hermano de la mandataria encargada.
El Dólar como Herramienta de Influencia Global
Las proyecciones de Bessent no se limitan a Venezuela. El secretario del Tesoro también señaló que Irán "facturará en dólares", lo que, según él, demuestra cómo las acciones de Estados Unidos están fortaleciendo la posición del dólar en el sistema monetario mundial. "Todo lo que estamos haciendo está impulsando de nuevo al dólar. Nunca ha dejado de ser el eje central del sistema monetario mundial, pero lo estamos reforzando", declaró.
Bessent también anticipó que, una vez concluido el conflicto entre Rusia y Ucrania, Moscú buscará reintegrarse al sistema del dólar. "Cuando termine el conflicto entre Rusia y Ucrania, Moscú querrá volver al sistema del dólar, porque es nuestra liquidez, nuestros mercados de capitales, la profundidad y la amplitud que todos desean tener", argumentó, reafirmando la tesis de que "el dominio del dólar es esencial".
Apoyo a la Reconciliación Política en Venezuela
Paralelamente a las declaraciones económicas, el encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela, John Barrett, reiteró el compromiso de la administración de Donald Trump con la reconciliación política en el país sudamericano. Barrett se reunió recientemente con la opositora venezolana Dinorah Figuera, a quien Estados Unidos apoya en sus esfuerzos por negociar con el sector chavista.
"Seguiremos apoyando estos esfuerzos entre las autoridades institucionales en favor de una reconciliación política, un elemento clave del plan de tres fases impulsado por el presidente Donald Trump y (el secretario de Estado) Marco Rubio", publicó Barrett en la red social X, anteriormente Twitter, a través de la cuenta de la Embajada de Estados Unidos.
Este plan de tres fases, según Barrett, busca facilitar una transición política y estabilizar el país. La estrategia estadounidense parece enfocarse en una combinación de presión económica y diplomática, buscando influir en la configuración del futuro gobierno venezolano y asegurar la adopción de políticas económicas alineadas con los intereses de Washington.
La dolarización de la economía venezolana, de concretarse, representaría un cambio radical para el país, que ha enfrentado años de hiperinflación y escasez de divisas. La adopción del dólar como moneda principal podría ofrecer estabilidad y facilitar el comercio internacional, pero también plantearía interrogantes sobre la soberanía monetaria y la capacidad del gobierno para implementar políticas económicas independientes.
En el ámbito internacional, la estrategia de Estados Unidos de promover el uso del dólar en economías emergentes o en transición busca consolidar su influencia geopolítica y económica. La dolarización de Venezuela, sumada a las declaraciones sobre Irán y Rusia, sugiere una política coordinada para reforzar el papel del dólar como moneda de reserva y de comercio global, contrarrestando posibles desafíos de otras divisas o bloques económicos.
El futuro de Venezuela sigue siendo incierto, pero las declaraciones de Scott Bessent y John Barrett pintan un panorama donde la influencia estadounidense, a través de la política económica y la diplomacia, jugará un papel crucial en la configuración de su próximo capítulo. La eventual adopción del dólar como moneda principal podría ser un paso decisivo en esta dirección, con implicaciones significativas tanto para la economía venezolana como para el orden financiero global.