CAÍDA EN EXPORTACIONES DE DESTILADOS
Estados Unidos ha reducido drásticamente sus exportaciones semanales de combustibles destilados, una categoría que incluye principalmente el diésel. Durante la semana que concluyó el 18 de septiembre, el volumen exportado promedió 1.331 millones de barriles diarios, lo que representa una disminución del 17.5% respecto a la semana anterior y el nivel más bajo registrado desde marzo. Esta cifra se ubica un 31.2% por debajo del pico alcanzado a principios de agosto, generando preocupación en el mercado internacional.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) publicó estos datos en medio de una creciente presión sobre los precios del diésel en el mercado estadounidense. Factores como los conflictos geopolíticos en Irán y Ucrania han afectado la disponibilidad global de este combustible esencial, elevando su costo y generando incertidumbre sobre el suministro.
LA SOMBRA DE TRUMP Y LA NEGACIÓN OFICIAL
La situación cobró mayor relevancia ante el respaldo público del presidente Donald Trump a la posibilidad de restringir las ventas de diésel al exterior. Trump ha sugerido que limitar las exportaciones podría ser una vía para incrementar la disponibilidad del combustible dentro de Estados Unidos y así contener los elevados precios que afectan a los consumidores y a la industria.
Sin embargo, la Casa Blanca ha negado categóricamente que exista un plan para prohibir las exportaciones de diésel. Medios estadounidenses habían informado sobre la preparación de una prohibición de 90 días, pero fuentes oficiales desmintieron esta versión. El secretario de Energía, Chris Wright, también descartó una prohibición general, señalando que cualquier medida para aumentar la oferta doméstica debería ser de carácter voluntario.
PRECIOS RÉCORD Y EL IMPACTO EN MÉXICO
El precio promedio del diésel en Estados Unidos alcanzó un máximo histórico de 6.5276 dólares por galón el pasado 22 de septiembre, un incremento del 76.7% en comparación con el año anterior. En estados como California, el precio ha superado incluso los 8 dólares por galón, evidenciando la severidad de la crisis de precios.
Esta volatilidad y la incertidumbre sobre las exportaciones estadounidenses representan un escenario delicado para México. A pesar de los esfuerzos por fortalecer la plataforma nacional de refinación, el país sigue dependiendo significativamente de las importaciones de diésel, siendo Estados Unidos su principal proveedor.
LA DEPENDENCIA MEXICANA DEL DIÉSEL IMPORTADO
Alejandro Montufar, CEO de la consultoría PETROIntelligence, señaló que, según los datos más recientes de mayo de 2026, México importó el 44% de su consumo de diésel. Si bien esta dependencia ha disminuido respecto a mayo de 2024, cuando era del 63.1%, sigue siendo un factor crucial para la seguridad energética del país.
Una prohibición de exportaciones por parte de Estados Unidos obligaría a México a buscar suministros en mercados más lejanos, como Europa o Asia. Esto implicaría un aumento considerable en los costos logísticos y, consecuentemente, en los precios de importación del combustible.
PRESIONES FINANCIERAS Y SECTOR GASOLINERO
El impacto de un posible encarecimiento del diésel se focalizaría en las finanzas públicas, Petróleos Mexicanos (Pemex) y el sector gasolinero. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) se vería obligada a incrementar los estímulos fiscales, como el subsidio al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), para mitigar el alza de precios y combatir la inflación.
Montufar advirtió que esta estrategia de contención, si se limita a estímulos fiscales, podría ser sostenible. Sin embargo, existe el riesgo de "estirar la liga" y afectar estructuralmente al sector gasolinero, cuya inversión ya se prevé a la baja para el próximo año. Además, se pondría en jaque el sistema de distribución de Pemex.
RIESGOS PARA LA AGRICULTURA Y BAJOS INVENTARIOS
Especialistas del Atlantic Council alertaron que México sería uno de los países más afectados por un recorte en las exportaciones de diésel estadounidense, debido a las interrupciones que provocaría en sus cadenas de suministro. La agricultura mexicana, que depende en un 67% del diésel para la operación de maquinaria y equipos, se vería seriamente comprometida.
La capacidad de México para sembrar y cosechar cultivos, muchos de los cuales son exportados a Estados Unidos, podría verse mermada. Esto no solo afectaría la producción nacional, sino también las exportaciones y la economía en general.
VULNERABILIDAD ANTE LA ESCASEZ
La situación se agrava por los bajos inventarios de diésel en México. Las reservas han disminuido considerablemente, pasando de aproximadamente once días a finales de 2024 a menos de seis días en abril de 2026. Esta reducción, atribuida tanto a menores inventarios como a una mayor demanda interna, incrementa la vulnerabilidad del país ante cualquier interrupción en el suministro.
Los especialistas del Atlantic Council concluyeron que, si México perdiera el acceso a las importaciones de diésel estadounidense, las consecuencias serían graves, afectando la estabilidad económica y la seguridad energética del país. La dependencia de un solo proveedor, sumada a los bajos inventarios, crea un escenario de alto riesgo ante cualquier eventualidad en el mercado internacional.