Estados Unidos ha lanzado una seria advertencia a Irán: está preparado para reanudar las hostilidades si no se respetan sus "líneas rojas", en un contexto de negociaciones estancadas que buscan poner fin al prolongado conflicto en Oriente Medio. Las conversaciones indirectas entre Washington y Teherán, que se han extendido por semanas, se encuentran en un punto crítico, sin visos de acuerdo en los puntos medulares.

Los recientes enfrentamientos, los más graves desde la tregua del 8 de abril, han sembrado la incertidumbre sobre el resultado de estas gestiones diplomáticas. A pesar de que fuentes en Washington mencionaron la semana pasada un posible marco de acuerdo que contemplaba una prórroga de 60 días al cese al fuego, las negociaciones parecen haber encallado.

Una reunión de alto nivel celebrada el viernes en la Casa Blanca, que se extendió por dos horas, concluyó sin anuncios inmediatos, evidenciando la profunda brecha entre las partes. El presidente Donald Trump, a través de su red social Truth Social, fue enfático al declarar que Irán "debe aceptar que nunca tendrá armas nucleares" y exigió la "destrucción" de sus reservas de uranio altamente enriquecido.

Estas declaraciones reavivan las acusaciones de Estados Unidos e Israel, quienes señalan a Teherán de buscar el desarrollo de armas atómicas, una imputación que Irán ha negado consistentemente. Teherán insiste en que el tema nuclear debe abordarse una vez que se haya firmado el protocolo de acuerdo en discusión.

Otro punto de fricción mayúsculo es el control del Estrecho de Ormuz, una arteria vital para el comercio mundial de hidrocarburos, por donde transita aproximadamente el 20% del suministro global, según organismos internacionales. Irán ha mantenido esta vía prácticamente bloqueada desde el inicio de la guerra, lo que ha generado gran preocupación.

Trump exigió la "apertura inmediata" del estrecho y que Teherán se comprometa a desminarlo, mientras que su administración mantiene un bloqueo sobre los puertos iraníes. Por su parte, marinos iraníes citados por la agencia Tasnim, acusan a Estados Unidos de seguir impidiendo la circulación de buques comerciales iraníes.

Un funcionario de la Casa Blanca reiteró la postura de Trump: "El presidente Trump sólo hará un acuerdo que sea bueno para Estados Unidos y respete sus líneas rojas". En respuesta, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baqai, afirmó que "los intercambios de mensajes continúan" y defendió la "situación especial" del Estrecho de Ormuz, al encontrarse en aguas territoriales de Irán y Omán.

El parlamentario iraní Alireza Salimi, en declaraciones a la agencia Isna, subrayó que solo Irán y Omán tienen la facultad de decidir sobre la gestión del estrecho, lo que añade otra capa de complejidad a las negociaciones.

En este tenso escenario, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, advirtió desde Singapur que su país es "más que capaz" de reanudar las hostilidades contra Irán "si fuera necesario". "Nuestras reservas son más que adecuadas para eso, tanto allí como en todo el mundo, debido a cómo equilibramos munición de alta precisión y más abundante", declaró.

Mientras tanto, en Teherán, la población sigue con desánimo el desarrollo de las gestiones diplomáticas. "Ambas partes están hablando de una manera que mantiene satisfechos a sus seguidores. No está claro quién dice la verdad", comentó Ali, un ciudadano iraní de 49 años.

La guerra ha dejado ya miles de muertos y ha provocado un alza en los precios del petróleo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) han alertado sobre el riesgo de escasez de crudo si el tráfico en Ormuz no se normaliza pronto.

Entre las demandas de Irán a Washington se encuentra el fin de todos los combates, particularmente en Líbano, donde su aliado, el movimiento chiita Hezbolá, se enfrenta a Israel. Aunque existe una tregua desde el 17 de abril, su cumplimiento es precario.

El ejército israelí ha intensificado sus bombardeos en el sur del Líbano, asegurando atacar a Hezbolá, que a su vez dispara contra posiciones israelíes. Las fuerzas israelíes informaron la interceptación de varios proyectiles lanzados desde Líbano, sin que se reportaran heridos.

Responsables militares libaneses e israelíes sostuvieron una reunión en Washington, que el Pentágono considera una base para una nueva ronda de negociaciones políticas sobre seguridad, programada para los días 2 y 3 de junio. Sin embargo, Hezbolá se opone firmemente a estas conversaciones, y su bloque parlamentario ha instado a Líbano a retirarse de ellas.

El balance oficial de víctimas de los bombardeos israelíes en Líbano asciende a 3.355 personas desde el inicio de la guerra, una cifra que subraya la gravedad de la situación humanitaria y la urgencia de alcanzar una paz duradera.