El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos anunció este viernes un cambio significativo en los procedimientos para obtener la residencia permanente. A partir de ahora, los extranjeros que se encuentren temporalmente en territorio estadounidense deberán regresar a sus países de origen para solicitar la tarjeta de residencia, conocida como green card.

Zach Kahler, portavoz del organismo, indicó que la medida aplicará "salvo en circunstancias extraordinarias", sin especificar cuáles serían esos casos excepcionales. La nueva directriz afecta principalmente a personas que ingresaron con visas temporales de no inmigrante, incluyendo estudiantes, trabajadores con visas H-1B o L, y visitantes.

La política podría impactar a cientos de miles de personas anualmente en un país que otorga aproximadamente un millón de tarjetas de residencia permanente cada año. Sin embargo, cerca de la mitad de estas solicitudes corresponden a familiares de ciudadanos estadounidenses, trámites que generalmente ya se procesan desde el exterior.

Abogados de inmigración reportan incertidumbre generalizada sobre los detalles de implementación. Elizabeth Goss, litigante especializada en Boston, señaló que dependiendo de cómo se aplique, el requisito "podría cambiar la forma en que opera el gobierno" y representa "otra manera de obligar a la gente a irse".

El memorando interno del USCIS instruye a funcionarios a evaluar "la totalidad de las circunstancias" de cada caso, considerando si los solicitantes han permanecido más tiempo del autorizado o han violado términos de su admisión mediante empleo ilegal u otras actividades incompatibles.

Desde enero de 2025, la administración ha intensificado acciones contra la inmigración tanto irregular como legal, arrestando y deportando a cientos de miles de personas, además de endurecer regulaciones en programas como el H-1B. David Leopold, abogado especializado en Cleveland, anticipó que la medida enfrentará desafíos legales, aunque su resultado en tribunales permanece incierto.