En una ceremonia cargada de emotividad, la escritora Elena Poniatowska Amor rindió tributo a Rosario Castellanos al cumplirse 101 años de su natalicio, definiéndola como "la catedral de la literatura mexicana" y reconociendo su legado como una de las voces fundamentales del feminismo en el país.
"Ay, Rosario, ¿por qué te fuiste?", expresó Poniatowska durante el acto conmemorativo, palabras que resonaron entre los asistentes como un recordatorio de la pérdida que significó la partida prematura de Castellanos en 1974.
La autora chiapaneca, nacida el 25 de mayo de 1925, dejó una huella imborrable en la cultura mexicana a través de obras como Balún Canán y Oficio de tinieblas, que exploraron la condición femenina y las realidades indígenas con una profundidad sin precedentes en su época.
Poniatowska destacó que Castellanos no solo transformó las letras mexicanas, sino que abrió camino para generaciones de mujeres escritoras que encontraron en su obra un espejo y una inspiración. Su poesía y narrativa cuestionaron los roles tradicionales de género décadas antes de que el feminismo se consolidara como movimiento social en México.
El homenaje subrayó la vigencia del pensamiento de Castellanos, cuyas reflexiones sobre la desigualdad, la identidad y la justicia social continúan resonando en el debate público contemporáneo.
La figura de la escritora diplomática, quien también se desempeñó como embajadora de México en Israel, representa un modelo de compromiso intelectual con las causas de las mujeres y los pueblos originarios.
A más de un siglo de su nacimiento, Rosario Castellanos permanece como referente ineludible de la literatura en español y símbolo de la lucha por la igualdad de género en América Latina.