Javier Aguirre, el timonel de la Selección Mexicana, ha revelado su secreto para celebrar los triunfos: un trago de whisky escocés, específicamente el Lagavulin de 8 años. Tras la victoria del Tri contra Ecuador, Aguirre confesó a la prensa que su única necesidad era un "whisky cortito, con hielo", lamentando que se le había terminado la botella que tenía en su habitación.
Esta no es la primera vez que el estratega, conocido cariñosamente como el 'Vasco', comparte su gusto por esta bebida espirituosa. En entrevistas pasadas, ha mencionado que después de cenar, suele disfrutar de un whisky o, en ocasiones, una cerveza. "Me voy a cenar, me echo un whisky en mi casa o unas cheves, me da igual", declaró en 2020 cuando dirigía al Leganés en España.
Su afición por el Lagavulin 8 años se hizo particularmente notoria en 2024, tras llevar al Mallorca a las semifinales de la Copa del Rey. En aquella ocasión, prometió celebrar "con un whiskito y a dormir", especificando su predilección por el Lagavulin de 8 años y su forma de beberlo: "con dos hielos".
Incluso, el comentarista Christian Martinoli le obsequió una botella de su "Huixquilucan" (como él lo nombró) tras una entrevista, reconociendo que el de 8 años era preferible al de 16, además de ser más económico. Aguirre coincidió, afirmando que el 8 es "el bueno" y que el 16 es "más carioca", una expresión que sugiere una connotación de mayor pretensión o costo.
La preferencia de Aguirre por el Lagavulin 8 años no es casual. Este whisky escocés single malt de Islay se distingue por su perfil intenso y ahumado, con notas de turba, cítricos, sal marina y especias. Fue lanzado en 2016 para conmemorar el bicentenario de la destilería, inspirado en un whisky de ocho años que fue elogiado por el cronista Alfred Barnard a finales del siglo XIX.
En cuanto a su costo en México, el Lagavulin 8 años, en su presentación de 750 ml, oscila entre los $2,000.00 y los $2,500.00 pesos. Esta cifra lo posiciona como una bebida de lujo, acorde con el paladar de un entrenador que ha dirigido en múltiples ocasiones a la Selección Mexicana en Copas del Mundo.
En contraste, la versión de 16 años del mismo whisky, que Aguirre considera "más carioca", tiene un precio considerablemente mayor, fluctuando entre los $3,000.00 y los $3,700.00 pesos por botella de 750 ml. La diferencia de precio subraya la elección del 'Vasco' por una expresión más accesible pero igualmente apreciada por conocedores.
La anécdota de Aguirre bebiendo Lagavulin con "dos hielos" y bromeando sobre hablar inglés "fácil" después de un par de tragos, resalta su personalidad relajada y su gusto por los placeres sencillos pero refinados. Esta revelación se da en el contexto de la preparación del equipo mexicano para el Mundial 2026, un evento que genera gran expectativa y donde el desempeño del entrenador es clave.
El Mundial 2026, que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá, representa una oportunidad dorada para el estratega y para el fútbol mexicano. La elección de Aguirre de celebrar con un whisky de calidad, aunque costoso, puede interpretarse como un reflejo de la importancia que le da a los momentos de éxito y a la celebración de los logros obtenidos en el camino hacia el torneo más importante del fútbol mundial.
La afición de Aguirre por el whisky escocés no es un secreto, pero la especificidad de su preferencia por el Lagavulin 8 años y el contexto de su consumo, ligado a las victorias del equipo nacional, añade un toque personal y humano a la figura del entrenador. Este detalle, aunque menor en el gran esquema del deporte, humaniza al técnico y lo acerca a los aficionados que siguen de cerca cada paso del Tri.
El Lagavulin 8 años, con su carácter ahumado y su historia ligada a la tradición escocesa, parece ser el compañero perfecto para Aguirre en sus momentos de júbilo. La bebida, con su complejidad y su precio, refleja un gusto adquirido y una apreciación por la calidad, características que muchos asocian con la experiencia y el liderazgo del 'Vasco' en el banquillo.
En el ámbito deportivo, los rituales y preferencias personales de los entrenadores a menudo se convierten en temas de interés para los aficionados y la prensa. La revelación de Aguirre sobre su whisky favorito añade una capa más a la narrativa que rodea al equipo mexicano y a su director técnico, especialmente en el camino hacia el Mundial 2026.
La elección de Aguirre de un single malt de Islay, conocido por su intensidad y notas ahumadas, podría interpretarse como un reflejo de su propio estilo de dirección: directo, con carácter y con una profundidad que va más allá de lo aparente. Es un gusto que habla de experiencia y de una apreciación por lo auténtico, cualidades que se esperan del equipo mexicano en la próxima justa mundialista.