El Partido Revolucionario Institucional (PRI) atraviesa una crisis de afiliación sin precedentes, perdiendo cerca de 600 mil militantes en un lapso de apenas tres años. Según datos del Instituto Nacional Electoral (INE), el padrón del tricolor se redujo de 1 millón 411 mil miembros en 2023 a tan solo 819 mil 103 en 2026, una caída que pone en entredicho su capacidad para mantener el registro y su relevancia en el panorama político mexicano.
Esta desbandada masiva se produce en un contexto donde el INE realiza auditorías para verificar que los partidos cumplan con el mínimo de 0.26 por ciento del padrón electoral requerido por ley. La situación del PRI, que gobernó México por más de 70 años, contrasta drásticamente con el crecimiento exponencial de Morena, el partido en el poder.
La Hemorragia de Militantes
El declive del PRI no es un fenómeno reciente. En 2019, cuando aún mantenía el control de importantes bastiones como el Estado de México, Hidalgo y Oaxaca, el partido contaba con una base de 6.5 millones de militantes. Para 2020, esta cifra se había desplomado a 1.5 millones, lo que representó una pérdida del 76 por ciento en un solo año. La tendencia a la baja se ha mantenido, culminando en la alarmante cifra actual.
La dirigencia actual, encabezada por Alejandro ‘Alito’ Moreno Cárdenas, enfrenta un panorama desolador. Las cifras del INE no solo revelan una disminución en el número de afiliados, sino también graves inconsistencias en el padrón. Se detectaron 95 mil 317 registros problemáticos, de los cuales 27 mil correspondían a personas fallecidas y otros 41 mil 371 estaban duplicados en padrones de otros partidos.
El Contraste con Morena y Aliados
Mientras el PRI se desintegra, Morena ha consolidado su dominio con una agresiva campaña de afiliación. El partido guinda no solo cumplió su meta de alcanzar los 10 millones de militantes, sino que superó los 12 millones, según los datos del INE. Este crecimiento exponencial se gestó durante el periodo en que Andrés Manuel López Beltrán fungió como secretario general, consolidando una base de apoyo masiva.
Los partidos aliados de Morena también han visto crecer sus padrones. El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) pasó de 592 mil militantes en 2023 a más de 1 millón en 2026. El Partido del Trabajo (PT) también experimentó un aumento, pasando de 457 mil a 590 mil miembros.
Movimiento Ciudadano y el PAN, a la Zaga
En este escenario de reconfiguración partidista, Movimiento Ciudadano (MC), liderado por Jorge Álvarez Máynez, también ha sufrido pérdidas. Su padrón se redujo de 384 mil militantes en 2023 a 318 mil 642 en el presente año. Aunque la caída no es tan drástica como la del PRI, sí refleja una tendencia de estancamiento o declive para el partido naranja.
El Partido Acción Nacional (PAN), principal fuerza de oposición y que gobierna estados clave como Chihuahua y Querétaro, se encuentra en una posición modesta en términos de afiliación. Con 366 mil militantes, apenas superó los 99 mil nuevos registros en los últimos tres años, quedando por debajo del PVEM y el PT en número de afiliados.
Implicaciones y Futuro
La pérdida masiva de militantes del PRI no solo representa un golpe a su estructura y capacidad de movilización, sino que también plantea serias dudas sobre su viabilidad a largo plazo. La presencia de registros de personas fallecidas y duplicadas en su padrón sugiere una falta de control y organización interna, lo que podría ser interpretado como un reflejo de su decadencia política.
Por otro lado, el crecimiento de Morena y sus aliados consolida su hegemonía y demuestra la efectividad de sus estrategias de afiliación. La diferencia en las cifras de militantes entre Morena y los partidos de oposición es abismal, lo que podría traducirse en una ventaja significativa en futuros procesos electorales.
El INE, como árbitro electoral, tiene la responsabilidad de garantizar la transparencia y legalidad de los padrones partidistas. Las inconsistencias encontradas en el PRI y la explosión de afiliaciones en Morena serán puntos clave a observar en los próximos procesos electorales, donde la fuerza de las bases y la estructura partidista jugarán un papel fundamental.
La situación actual del PRI es un llamado de atención sobre la fragilidad de los partidos políticos tradicionales ante los nuevos fenómenos de afiliación y movilización. El futuro del tricolor dependerá de su capacidad para reinventarse, recuperar la confianza de la ciudadanía y sanear sus estructuras internas, un desafío monumental ante el dominio de Morena.