A solo unos meses de que el silbatazo inicial resuene en los estadios para la Copa Mundial de la FIFA 2026, una narrativa deportiva que permaneció sepultada por más de cincuenta años emerge de las sombras para reclamar su justo lugar en la historia del balompié mexicano.

La gesta de las "Pioneras", aquellas valientes futbolistas que desafiaron las convenciones sociales y deportivas de su época para escribir su propia página en el Mundial de 1971, está siendo meticulosamente recuperada por el ilustrador y cronista deportivo, Mario de la Rosa. Su obra, "El Mundial Olvidado", no solo documenta la hazaña deportiva, sino que también expone la deliberada exclusión de estas atletas del relato oficial, un agravio histórico que hoy se busca subsanar.

El Mundial de 1971, celebrado en México, fue un evento de proporciones épicas. La Selección Mexicana Femenil, apodada "Las Pioneras", no solo participó, sino que cautivó a multitudes, llenando el Estadio Azteca con más de 100 mil espectadores en su partido contra Inglaterra. Esta cifra, que aún hoy resulta asombrosa, demuestra el fervor y el talento que estas mujeres desplegaron en la cancha, desafiando la percepción de que el fútbol era un deporte exclusivo para hombres.

Sin embargo, tras la euforia inicial, un manto de silencio y olvido cayó sobre su legado. Las autoridades deportivas y los medios de comunicación de la época optaron por relegar su historia, prefiriendo centrarse en narrativas más convencionales. Esta exclusión sistemática privó a las Pioneras del reconocimiento que merecían y a las generaciones futuras de un ejemplo inspirador de perseverancia y pasión.

Mario de la Rosa, a través de su detallada investigación y su arte, se ha propuesto corregir esta injusticia. Su trabajo no se limita a la mera crónica; es un acto de rescate arqueológico de la memoria deportiva. Al dar vida a las jugadoras, a los momentos clave y a la atmósfera vibrante de aquel torneo, De la Rosa invita a reflexionar sobre cómo se construyen las narrativas históricas y quiénes son los silenciados en ese proceso.

La FIFA, organismo rector del fútbol mundial, ha sido un actor clave en la promoción del fútbol femenino en las últimas décadas. Si bien el Mundial de 1971 no contó con el respaldo oficial de la FIFA de la misma manera que los torneos actuales, sí representó un hito significativo para el desarrollo del deporte a nivel global. La organización, consciente de la importancia de rescatar estas historias, ha mostrado interés en proyectos que visibilicen el pasado del fútbol femenino.

El Mundial de 2026, que México coorganizará junto a Estados Unidos y Canadá, se presenta como el escenario perfecto para saldar esta deuda histórica. La creciente popularidad del fútbol femenil y el impulso que se le está dando a nivel mundial hacen que la recuperación de la historia de las Pioneras sea más relevante que nunca. Su lucha y sus logros son un antecedente directo de las oportunidades que hoy disfrutan las futbolistas.

La obra de De la Rosa es un llamado de atención a las instituciones deportivas, a los historiadores y a la sociedad en general. Es un recordatorio de que la historia del deporte mexicano es rica y compleja, y que no puede permitirse el lujo de ignorar a quienes, con su esfuerzo y talento, sentaron las bases para el futuro.

Las Pioneras no solo jugaron al fútbol; rompieron barreras. Su valentía en un campo de juego dominado por hombres, su capacidad para atraer a multitudes y su posterior olvido son lecciones valiosas sobre el machismo estructural y la importancia de una memoria histórica inclusiva.

El Mundial de 2026, con su enfoque en la diversidad y la inclusión, tiene la oportunidad de honrar de manera tangible el legado de estas mujeres. Integrar su historia en las celebraciones oficiales, dedicarles espacios en museos deportivos y reconocer su contribución al desarrollo del fútbol en México sería un gesto de justicia largamente esperado.

La labor de Mario de la Rosa trasciende el ámbito artístico; es un acto de justicia social y deportiva. Al traer a la luz la historia de las Pioneras, no solo enriquece el acervo cultural de México, sino que también inspira a nuevas generaciones de mujeres a perseguir sus sueños sin importar los obstáculos.

La FIFA, en su compromiso con el crecimiento del fútbol femenino, debería considerar activamente la incorporación de estas narrativas en sus plataformas y eventos. Reconocer la importancia histórica de torneos como el de 1971 es fundamental para construir un relato completo y equitativo del deporte rey.

En definitiva, "El Mundial Olvidado" es más que un libro; es un espejo que nos obliga a confrontar nuestro pasado y a asegurar que las hazañas de todas las atletas, sin importar su género o época, sean celebradas y recordadas. La cuenta regresiva para el Mundial de 2026 no solo marca la llegada de un evento deportivo, sino también la oportunidad de reescribir la historia y dar voz a quienes fueron silenciadas.

La recuperación de la historia de las Pioneras es un testimonio del poder del arte y la memoria para desafiar las narrativas dominantes y reivindicar el lugar de las mujeres en la historia del deporte. Su legado, ahora rescatado, resuena con fuerza en la antesala del Mundial 2026, recordándonos que el fútbol, como la vida misma, está lleno de historias que merecen ser contadas.