El Proyecto de Presupuesto 2027, presentado por la administración federal, dibuja un panorama de ganadores y perdedores en el gasto público, con un enfoque claro en áreas consideradas prioritarias por el Ejecutivo, mientras se aplican severos recortes a otras dependencias, particularmente a las ramas autónomas y al sector energético.
El documento propone un gasto programable de 7.43 billones de pesos, lo que, tras descontar la inflación estimada por la Secretaría de Hacienda, representa un crecimiento real modesto de apenas 1.5% en comparación con el año anterior. Esta cifra, aunque nominalmente alta, sugiere una política de austeridad en términos de poder adquisitivo para muchas áreas del gobierno.
Marina y Educación, Reforzadas
La Secretaría de Marina se perfila como una de las grandes beneficiadas, con un incremento presupuestal real del 19.4%, lo que se traduce en casi 15,300 millones de pesos adicionales. Este impulso busca fortalecer sus capacidades operativas y de seguridad.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) también experimentará un aumento significativo, recibiendo cerca de 52,800 millones de pesos adicionales. Este es el mayor incremento nominal entre los ramos administrativos y representa un crecimiento real del 6.6%, destinado a reforzar la infraestructura educativa, programas de apoyo y la operación general del sistema educativo nacional.
Otras áreas que verán incrementos notables incluyen Agricultura y Desarrollo Rural, con un aumento real del 13.4%, y el sector salud, donde el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) recibirá aproximadamente 212,700 millones de pesos adicionales, un crecimiento real del 9.8%. IMSS-Bienestar también se fortalecerá con un aumento del 8.9%. Estos recursos son cruciales para la mejora de la atención médica, la adquisición de insumos y la contratación de personal.
La ciencia, la tecnología y la innovación también reciben un espaldarazo, con un crecimiento real del 9.5% para el sector de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, y un 8.8% para la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones.
Energía y Ramos Autónomos, los Más Afectados
En contraste, el sector energético enfrenta un panorama sombrío. La Secretaría de Energía (Sener) sufrirá el ajuste más drástico, con una pérdida de aproximadamente 181,800 millones de pesos, lo que representa una caída real del 69%. Esta medida subraya un cambio de estrategia en la política energética del país.
Las empresas productivas del Estado también resienten el tijeretazo. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) verá reducido su presupuesto en cerca de 30,800 millones de pesos, una disminución real del 8.5%. Petróleos Mexicanos (Pemex) también sufrirá un recorte, perdiendo alrededor de 9,800 millones de pesos, un 1.3% menos.
Sin embargo, los recortes más pronunciados, en términos porcentuales, se concentran en los ramos autónomos. El Poder Judicial de la Federación es el más afectado, con una variación real del -119%, seguido por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) con -109.8%, la Fiscalía General de la República (FGR) con -100.8%, y el Poder Legislativo con -97.8%. El Instituto Nacional Electoral (INE) también experimentará una reducción real del 13.8%.
Es importante señalar que las variaciones superiores al 100% en algunos casos pueden deberse a cambios en la clasificación presupuestaria, reasignaciones de funciones o modificaciones institucionales. No obstante, la tendencia general es clara: una parte significativa del ajuste presupuestario recae sobre instituciones que operan con independencia del Poder Ejecutivo.
Estabilidad en Otras Áreas
Algunas dependencias mantendrán su poder adquisitivo prácticamente sin cambios. Las Secretarías de Economía y Turismo, así como las entidades encargadas de la Anticorrupción y Buen Gobierno, los Tribunales Agrarios y el Tribunal Federal de Justicia Administrativa, registrarán una variación real del 0%. La Secretaría de Bienestar recibirá un aumento nominal de 22,600 millones de pesos, pero su crecimiento real será de apenas 0.1%, lo que significa que sus recursos se mantendrán estables tras ajustar por inflación.
El reparto propuesto para 2027 refleja una clara apuesta por la salud, la educación, la agricultura y las Fuerzas Armadas, al tiempo que se concentran los ajustes en el sector energético y en las instituciones autónomas. La efectividad de este presupuesto dependerá, en última instancia, de la capacidad de cada institución para traducir los recursos asignados en resultados tangibles para la población.