La administración Trump dio un giro histórico en su política de seguridad hemisférica al anunciar una coalición militar de países americanos para combatir frontalmente a los cárteles del narcotráfico.
Durante una reunión plenaria del gabinete presidencial convocada por el mandatario estadounidense, el secretario de Defensa Pete Hegseth reveló que Washington ya cuenta con compromisos de naciones aliadas para emprender operaciones coordinadas contra las organizaciones criminales que operan en el continente.
Hegseth destacó que la Casa Blanca ha logrado asegurar efectivamente la frontera suroeste de Estados Unidos, estableciendo las condiciones necesarias para pasar a una fase ofensiva contra las redes del crimen transnacional. El funcionario presentó la iniciativa como un esfuerzo multilateral sin precedentes en la región.
La estrategia representa un cambio radical en el enfoque tradicional de cooperación antinarcóticos, elevando la lucha contra los cárteles a un nivel de prioridad de seguridad nacional que justifica despliegues militares coordinados entre múltiples países.
Aunque el secretario no detalló qué naciones integrarán la coalición ni los plazos específicos de implementación, la declaración marca un endurecimiento significativo de la postura estadounidense frente al flagelo del narcotráfico que ha desestabilizado amplias zonas de América Latina.
La iniciativa llega en momentos en que la violencia relacionada con el crimen organizado mantiene en jaque a gobiernos de la región, particularmente en México, donde los cárteles controlan territorios enteros y desafían abiertamente la autoridad estatal.