El reconocido economista Joseph Stiglitz ha lanzado una severa advertencia sobre la estrategia de Estados Unidos respecto a Irán, calificando las recientes medidas anunciadas por el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, como un "Día D económico" que, lejos de lograr sus objetivos, está acelerando la caída de la influencia global estadounidense.
Según Stiglitz, la administración Trump, en su afán por presionar a la República Islámica mediante la imposición de sanciones a las naciones que continúan comerciando con ella, está cometiendo una serie de errores estratégicos que profundizan el aislamiento de Estados Unidos en el escenario mundial. En lugar de forzar a otros países a unirse a su política de aislamiento de Irán, estas acciones están, paradójicamente, impulsando la transición hacia un orden mundial posestadunidense.
El Dilema de las Sanciones
La política de sanciones, si bien es una herramienta diplomática y económica recurrente, presenta complejidades significativas. Cuando se aplican de manera unilateral o con un alcance que afecta los intereses comerciales de múltiples naciones, pueden generar resentimiento y la búsqueda de alternativas por parte de los países sancionados y sus socios comerciales. En el caso de Irán, a pesar de los esfuerzos de Estados Unidos por aislarlo, diversas economías han mantenido vínculos comerciales, ya sea por necesidad, por conveniencia o por desacuerdo con la política estadounidense.
Stiglitz sugiere que la estrategia actual de "Día D económico" podría ser contraproducente. Al amenazar con sanciones a quienes no se plieguen a los dictados de Washington, Estados Unidos corre el riesgo de alienar aún más a sus potenciales aliados y de fortalecer las alianzas de aquellos a quienes busca aislar. Esto, en un contexto de creciente multipolaridad, podría tener consecuencias devastadoras para la posición de Estados Unidos en el concierto internacional.
El Ascenso de un Nuevo Orden Mundial
El análisis de Stiglitz se enmarca en una discusión más amplia sobre el declive relativo de la potencia estadounidense y el surgimiento de un nuevo orden mundial. Diversos analistas y economistas han señalado que la política exterior de Estados Unidos, particularmente en las últimas décadas, ha estado marcada por intervenciones militares costosas, guerras comerciales y un enfoque a veces unilateral que ha erosionado su credibilidad y su influencia.
La acumulación de lo que Stiglitz denomina "errores" por parte de la administración Trump, incluyendo la retirada de acuerdos internacionales, la imposición de aranceles y la presión sobre aliados, está creando un vacío que otras potencias están aprovechando para expandir su propia influencia. Países como China y Rusia, junto con bloques regionales, están fortaleciendo sus lazos económicos y políticos, configurando un escenario donde el dominio estadounidense ya no es tan absoluto como solía ser.
Implicaciones para la Economía Global
Las políticas de sanciones y la consiguiente reconfiguración del orden mundial tienen profundas implicaciones para la economía global. La fragmentación de los mercados, la volatilidad de las divisas y la incertidumbre en las cadenas de suministro son solo algunos de los efectos que pueden derivarse de una política exterior estadounidense percibida como errática o excesivamente coercitiva.
Además, la búsqueda de alternativas al dólar estadounidense como moneda de reserva global podría acelerarse si las naciones sienten que sus activos y transacciones están en riesgo debido a la política de sanciones. Esto representaría un golpe significativo para la influencia económica de Estados Unidos y alteraría fundamentalmente el sistema financiero internacional.
El Futuro de la Hegemonía Estadounidense
La tesis de Stiglitz no es nueva, pero resuena con particular fuerza en el contexto actual. La idea del "ocaso de Estados Unidos" ha sido objeto de debate durante años, pero las acciones recientes parecen confirmar las proyecciones más pesimistas para la hegemonía estadounidense. La capacidad de Estados Unidos para proyectar poder y persuadir a otros actores internacionales depende, en gran medida, de su credibilidad y de la percepción de que sus políticas benefician, o al menos no perjudican, a la comunidad global.
Si la política de sanciones hacia Irán, como sugiere Stiglitz, resulta ser un error estratégico que aliena a socios y acelera la formación de bloques alternativos, entonces el "Día D económico" anunciado por Bessent podría ser recordado no como un triunfo, sino como un catalizador del declive estadounidense. El camino hacia un orden mundial multipolar parece cada vez más definido, y las decisiones tomadas hoy por Washington podrían estar sellando su propio papel secundario en él.
En este escenario, la pregunta no es si Estados Unidos perderá su posición dominante, sino cuándo y cómo se desarrollará esta transición. La advertencia de Stiglitz subraya la urgencia de una reevaluación profunda de la política exterior estadounidense, buscando un enfoque más colaborativo y menos confrontacional para mantener una influencia significativa en un mundo en constante cambio.
La estrategia de "máxima presión" sobre Irán, si bien busca objetivos específicos, parece estar generando efectos colaterales no deseados que van más allá del conflicto bilateral. La reacción de la comunidad internacional, la formación de nuevas alianzas comerciales y la posible desdolarización son señales claras de que el mundo está evolucionando, y las políticas aislacionistas o coercitivas podrían acelerar la obsolescencia de la influencia estadounidense.
El legado de la administración Trump, en términos de política exterior, podría ser el de haber acelerado, involuntariamente, el fin de una era. La advertencia de Stiglitz es un llamado a la reflexión sobre las consecuencias a largo plazo de las decisiones políticas y económicas tomadas en el presente, y sobre cómo estas configuran el futuro del poder global.