La relación entre México y Ecuador se encuentra en un punto de quiebre histórico, marcado por un incidente que violó flagrantemente el derecho internacional y la soberanía mexicana: el asalto a la Embajada de México en Quito. Este acto, perpetrado por fuerzas de seguridad ecuatorianas el 5 de abril de 2024, no solo detonó la ruptura inmediata de relaciones diplomáticas, sino que ha generado una profunda y, hasta ahora, irresoluble crisis diplomática que trasciende las fronteras de ambos países.

El detonante de esta crisis fue la incursión forzada de agentes ecuatorianos en la Embajada mexicana para detener al exvicepresidente Jorge Glas, quien se encontraba refugiado en la sede diplomática buscando asilo político. Glas era objeto de acusaciones por corrupción por parte de las autoridades ecuatorianas, pero su detención dentro de una legación diplomática representó una violación directa a la Convención de Viena y a los principios fundamentales de las relaciones internacionales.

Roberto Canseco, jefe de la sección consular mexicana en Quito, describió la situación como "la peor acción que he podido presenciar de un gobierno extranjero", subrayando la inaceptabilidad de la violación del estatus diplomático. La respuesta del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador fue contundente: condenó la acción como una "violación flagrante al derecho internacional, a la soberanía" y ordenó de inmediato la suspensión de relaciones diplomáticas.

El personal diplomático mexicano, tras el incidente, regresó a México el 7 de abril de 2024, apenas dos días después del asalto. La entonces secretaria de Relaciones Exteriores, Alicia Bárcena, anunció que México recurriría a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para denunciar las violaciones al Derecho Internacional por parte de Ecuador, además de otras instancias regionales e internacionales. La exigencia mexicana incluía una investigación exhaustiva del ataque.

El proceso legal ante la CIJ sigue en curso, con México acusando formalmente a Ecuador por el allanamiento de la embajada. Hasta la fecha, no existe una sentencia definitiva que resuelva esta disputa legal, manteniendo viva la tensión diplomática.

La Postura Inamovible de Sheinbaum

Con la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia de México, muchos esperaban un posible cambio de rumbo en la relación bilateral. Sin embargo, la postura de la mandataria ha sido consistentemente firme, manteniendo la ruptura diplomática y la exigencia de justicia.

Incluso ante los intentos de Ecuador por reestablecer el diálogo tras el cambio de administración en México, Sheinbaum ha reiterado que la resolución del juicio en la CIJ es un requisito indispensable. "Hay un juicio, tiene que resolverse ese juicio. Si Ecuador asume lo que está pidiendo México en ese juicio, pues ya es distinto, pero tendría que cumplirse todo lo que está planteando México", declaró Sheinbaum en junio de 2024, antes de su investidura.

La tensión escaló en febrero de 2025, cuando Ecuador anunció la imposición de aranceles del 27 por ciento a productos mexicanos. La presidenta Sheinbaum, en su carácter de mandataria constitucional, minimizó la medida, señalando que México solo importa el 0.4 por ciento de los productos ecuatorianos, lo que sugería una falta de reciprocidad o un intento de presión unilateral por parte de Quito.

Dos meses después, en abril de 2025, la mandataria mexicana pareció cerrar definitivamente la puerta a cualquier posibilidad de diálogo inmediato. "No se van a reanudar las relaciones y, además, fue muy dudoso su triunfo (de Noboa en las elecciones presidenciales de su país)", expuso Sheinbaum en su conferencia matutina, añadiendo un elemento de cuestionamiento a la legitimidad del gobierno ecuatoriano.

Condena Internacional y Guiños de Noboa

El asalto a la embajada mexicana generó una ola de condena internacional. Países como Colombia, Brasil, Chile, Venezuela, Cuba y Honduras expresaron su respaldo al gobierno mexicano, reafirmando la gravedad de la violación al derecho internacional. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de su portavoz Stéphane Dujarric, también manifestó su preocupación por el ingreso forzoso de las fuerzas de seguridad ecuatorianas a la sede diplomática.

Por su parte, el presidente ecuatoriano Daniel Noboa defendió la incursión policial, argumentando que Glas había sido condenado en Ecuador y que no se podía permitir que "ciertas embajadas se vuelvan refugio de criminales". A pesar de la firmeza de su postura inicial, en junio de 2026, Noboa dio indicios de estar dispuesto a restablecer las relaciones en una entrevista con Azteca Noticias. Aseguró no tener nada en contra de México, pero reiteró su argumento sobre el uso de embajadas como refugio. Reconoció que la situación complicó la relación, pero afirmó no arrepentirse de haber ordenado el ingreso a la embajada.

La disputa legal en la Corte Internacional de Justicia y la firmeza de la presidenta Sheinbaum en la defensa de la soberanía y el derecho internacional marcan el panorama actual de las relaciones entre México y Ecuador, una rivalidad política que, a pesar del próximo encuentro deportivo, parece lejos de resolverse en el ámbito diplomático.