La economía mexicana ha dado una señal de fortaleza al inicio del segundo trimestre, con un crecimiento anual de 2.2 por ciento en abril, cifra que superó las expectativas del mercado. Este desempeño, impulsado principalmente por los sectores de la construcción, el comercio y diversos servicios, no solo revirtió las pérdidas del primer trimestre, sino que también marcó el mayor avance mensual en cinco años, desde marzo de 2021, con un repunte del 1.2 por ciento.

El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), publicado por el Inegi, ha registrado dos meses consecutivos de crecimiento anual. En abril, las actividades primarias experimentaron un alza del 4.7 por ciento, mientras que las terciarias (servicios) crecieron un 2.4 por ciento y las secundarias (industria) un 1.8 por ciento. A tasa mensual, las actividades secundarias mostraron un dinamismo del 2.1 por ciento y las terciarias del 0.7 por ciento, aunque las primarias retrocedieron ligeramente un 0.4 por ciento.

Motores Clave del Crecimiento

La construcción se erigió como uno de los principales impulsores, con un impresionante crecimiento mensual del 7.6 por ciento y anual del 10.2 por ciento. El comercio al por mayor también destacó con un incremento anual del 10.1 por ciento, al igual que los servicios profesionales, financieros y de apoyo a los negocios. Estos sectores reflejan una recuperación que abarca diversas áreas de la actividad productiva.

Alejandro Saldaña, economista en jefe de Grupo Financiero BX+, calificó el dato de abril como una señal de que la economía comienza a recuperar tracción tras un primer trimestre más débil de lo anticipado. "El dato superó las expectativas de los analistas y logra borrar las pérdidas que había acumulado la actividad económica entre enero y marzo", comentó Saldaña, subrayando el papel del sector industrial, y en particular de la construcción y la edificación.

Las manufacturas, a pesar de los desafíos como los aranceles estadounidenses que afectan a sectores como el automotriz, también mostraron signos de estabilización. En el ámbito de los servicios, que constituyen aproximadamente dos tercios de la economía nacional, abril representó el tercer avance mensual consecutivo. Rubros como el comercio, especialmente el mayoreo, y actividades relacionadas con hoteles y restaurantes, mostraron un dinamismo notable.

Perspectivas y Desafíos

Desde Valmex, se observó un fortalecimiento significativo de la actividad económica al inicio del segundo trimestre, indicando una recuperación más amplia y sincronizada entre los sectores productivos. La institución considera que este desempeño confirma la capacidad de expansión de la economía a corto plazo, apoyada por el dinamismo de los servicios, el avance de la inversión y una mejor contribución de las actividades industriales.

Rodolfo Ostolaza, subdirector de Estudios Económicos de Banamex, señaló que la información disponible hasta el momento sugiere una mejora en la actividad económica durante el segundo trimestre. "Seguimos esperando que la economía mantenga una trayectoria de recuperación gradual durante el resto del año, apoyada por una ligera recuperación de la inversión pública y privada, una mejora en el empleo formal, el impulso de las exportaciones y una postura monetaria que transite hacia condiciones menos restrictivas", afirmó Ostolaza.

Banamex proyecta un crecimiento trimestral del PIB del 1.3 por ciento para el periodo abril-junio y mantiene su pronóstico anual de expansión del 1.3 por ciento para todo 2026. Sin embargo, el panorama no está exento de advertencias.

Saldaña de BX+ advirtió que, si bien eventos como el Mundial 2026 podrían ofrecer un impulso temporal a sectores vinculados al consumo y los servicios, la recuperación sostenida y duradera dependerá de una reactivación de la inversión, una mejora en la generación de empleo y un fortalecimiento de la confianza de los hogares.

En un contexto de incertidumbre, BX+ recientemente ajustó a la baja su pronóstico de crecimiento económico para México de 1.5 a 0.9 por ciento para este año. Esta revisión se atribuye tanto al débil desempeño del primer trimestre como a la persistencia de factores de incertidumbre relacionados con el entorno institucional interno y la política comercial de Estados Unidos.

Históricamente, la economía mexicana ha mostrado resiliencia ante diversos choques, pero la consolidación de un crecimiento robusto y sostenido requiere de un entorno de certidumbre, políticas públicas que incentiven la inversión productiva y una mejora continua en las condiciones laborales y de consumo.

El desempeño de abril, aunque positivo, es un primer paso. Los siguientes meses serán cruciales para determinar si esta aceleración se mantiene y se traduce en un crecimiento más sólido para el cierre del año, enfrentando los desafíos estructurales y coyunturales que aún persisten en el panorama económico nacional.

El contexto internacional, marcado por tensiones comerciales y una política monetaria restrictiva en economías avanzadas, también representa un factor a considerar para las proyecciones a mediano y largo plazo de la economía mexicana.

En resumen, los datos de abril ofrecen un respiro y una señal alentadora, pero la consolidación de la recuperación económica dependerá de la superación de obstáculos internos y de la adaptación a un entorno global complejo.