La República Democrática del Congo enfrenta una crisis sanitaria de proporciones alarmantes. El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, calificó el brote actual de ébola como "extremadamente grave y difícil", admitiendo que los esfuerzos de contención van rezagados frente a la velocidad de propagación del virus.
Las cifras oficiales reportan 10 fallecimientos confirmados por ébola y 220 muertes sospechosas desde que se declaró la emergencia sanitaria. El virus ya cruzó fronteras: Uganda confirmó una víctima mortal por la fiebre hemorrágica, elevando la preocupación regional.
"Estamos intensificando las operaciones con carácter de urgencia, pero por el momento la epidemia avanza más rápido que nosotros", declaró Tedros durante una reunión ministerial virtual organizada por los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades. El funcionario instó a los países limítrofes a actuar "de inmediato", advirtiendo que diez naciones africanas enfrentan riesgo de contagio.
La provincia de Ituri, epicentro del brote detectado el 15 de mayo, presenta condiciones que complican dramáticamente la respuesta sanitaria. La región padece inestabilidad crónica, con combates recrudecidos en meses recientes y profunda desconfianza de la población hacia las autoridades.
La violencia ha alcanzado directamente a las instalaciones médicas. El domingo por la noche, un grupo de jóvenes atacó en cuatro ocasiones el hospital de Mongbwalu, intentando recuperar el cuerpo de un pastor católico fallecido por ébola. Las fuerzas armadas dispersaron a la multitud con disparos de advertencia. Días antes, manifestantes incendiaron carpas de aislamiento en el hospital de Rwampara tras prohibírseles llevarse un cadáver para su entierro.
Las ceremonias funerarias tradicionales, que implican contacto directo con los cuerpos, representan un vector crítico de transmisión. "Los familiares se lanzan sobre los cuerpos, tocan los cadáveres y la ropa de los fallecidos mientras organizan rituales funerarios que reúnen a muchas personas", explicó Jean Marie Ezadri, líder de la sociedad civil en Ituri.
La situación se agrava por la ausencia de vacunas o tratamientos aprobados contra la cepa Bundibugyo, responsable del brote actual. El ébola, transmitido por contacto con fluidos corporales, puede provocar hemorragias severas y fallo multiorgánico. En medio siglo, el virus ha cobrado más de 15,000 vidas en África, con tasas de mortalidad que oscilan entre 25% y 90% según la OMS.