El diésel continuará exento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) durante la primera semana de octubre, sumando así un mes completo sin este gravamen. La medida, implementada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para contener los precios de los combustibles, ha generado una disminución notable en la recaudación fiscal.

Estímulo Fiscal al Diésel y Gasolinas

Para el periodo del 3 al 9 de octubre, el estímulo fiscal aplicado a la cuota del diésel será del 100%, lo que significa que los consumidores no pagarán los 7.36 pesos por litro correspondientes al IEPS. Adicionalmente, se otorgará un estímulo complementario de 0.60 pesos. Esta política ha estado vigente desde abril, buscando mantener los precios de los combustibles dentro de rangos establecidos.

En cuanto a las gasolinas, la Magna tendrá una cuota de IEPS de 2.46 pesos por litro, un incremento respecto a los 1.87 pesos de la semana anterior. Esto se debe a un descuento del 63.34%, equivalente a 4.24 pesos. Por su parte, la gasolina Premium registrará una cuota de IEPS de 2.08 pesos, superior a los 1.58 pesos previos, con un descuento del 63.19% o 3.58 pesos.

Impacto en las Finanzas Públicas

La estrategia de subsidios a gasolinas y diésel, si bien busca mitigar el impacto de las fluctuaciones en los precios internacionales del petróleo, representa un costo significativo para las finanzas públicas. Las cifras de la SHCP al cierre de agosto revelan una caída del 5.0% en la recaudación del IEPS federal para estos combustibles en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Durante los primeros ocho meses del año, la recaudación por este concepto ascendió a 277,076 millones de pesos, cifra inferior a los 280,988 millones recaudados el año pasado. La meta anual de recaudación para el IEPS a gasolinas y diésel se fijó en 432,487 millones de pesos, y hasta agosto se ha alcanzado el 64% de dicho objetivo.

Renuncia Recaudatoria y Precios Tope

Estimaciones del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) señalan que, al cierre de junio de 2026, estos apoyos fiscales implicaron una renuncia recaudatoria superior a los 47,000 millones de pesos. La política de estímulos se alinea con el objetivo de mantener precios máximos de 24 pesos para la gasolina Magna y 27 pesos para el diésel.

El secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, ha señalado que sin estos estímulos, el alza de precios en el país podría haber superado el 4%, en lugar del 3.4% observado. La decisión de mantener estos subsidios refleja una prioridad gubernamental por la estabilidad de precios al consumidor, a pesar de la presión sobre los ingresos fiscales.

Contexto Económico y Fiscal

Históricamente, el IEPS ha sido una fuente importante de ingresos para el gobierno federal. Sin embargo, su aplicación como herramienta de política de precios para los combustibles ha generado debates sobre su sostenibilidad fiscal a largo plazo. La dependencia de estos subsidios puede limitar la capacidad del gobierno para financiar otros programas o para responder a eventuales crisis económicas.

La volatilidad en los mercados internacionales de petróleo, exacerbada por tensiones geopolíticas y decisiones de producción de los principales países exportadores, continúa siendo un factor clave en la determinación de los precios de los combustibles a nivel global. México, como importador neto de gasolinas y diésel, es particularmente sensible a estas variaciones.

Implicaciones a Futuro

La persistencia de estímulos fiscales de esta magnitud plantea interrogantes sobre la trayectoria de la deuda pública y la salud de las finanzas nacionales. Analistas señalan la necesidad de una estrategia fiscal más diversificada que no dependa excesivamente de la recaudación de impuestos volátiles o de la renuncia a ingresos por subsidios.

La política de precios de los combustibles en México es un equilibrio delicado entre la estabilidad económica, la política social y la disciplina fiscal. Las decisiones tomadas en este ámbito tienen repercusiones directas en la inflación, el poder adquisitivo de los ciudadanos y la competitividad de diversos sectores económicos que dependen del transporte.

La Secretaría de Hacienda continuará monitoreando los precios internacionales y la evolución de la recaudación para ajustar los estímulos fiscales según sea necesario. Sin embargo, la tendencia actual sugiere que la exención del IEPS al diésel y los subsidios a las gasolinas seguirán siendo una característica destacada de la política económica en el corto y mediano plazo, con las consecuentes implicaciones para los ingresos del gobierno.

La dependencia de estos mecanismos de control de precios también puede desincentivar la adopción de tecnologías más limpias y eficientes en el transporte, al mantener artificialmente bajos los costos de los combustibles fósiles. Este es un aspecto que las autoridades deberán considerar en el marco de los compromisos ambientales y de transición energética del país.

En resumen, la decisión de mantener el diésel sin IEPS y continuar con los subsidios a las gasolinas, si bien responde a la necesidad de controlar la inflación y proteger el bolsillo de los consumidores, genera una presión considerable sobre las finanzas públicas, evidenciada en la caída de la recaudación fiscal.