El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Edgar Amador, ha lanzado un mensaje de optimismo sobre el futuro inmediato de la economía mexicana. En una entrevista exclusiva con El Financiero, Amador aseguró que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) comenzará a ser palpable de manera inminente, impulsado principalmente por un repunte significativo en la inversión pública y mixta.
Según el funcionario, la inversión pública, que había experimentado una modificación en sus calendarios debido a la adaptación a nuevas regulaciones de infraestructura, está lista para concretarse a partir de este mismo mes. Este ajuste, explicó, permitirá destrabar proyectos clave que se traducirán en un nuevo impulso para la economía nacional.
Amador detalló que, en el caso de proyectos mixtos, como los que involucran a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la demanda por parte de los promotores ha superado las expectativas iniciales, lo que augura una participación robusta del sector privado en la ejecución de estas iniciativas.
El secretario de Hacienda proyectó que este dinamismo en la inversión pública tendrá un efecto multiplicador, catalizando también la inversión privada. Se espera que la confianza generada por los proyectos gubernamentales incentive a los empresarios a destinar más capital a sus propios desarrollos, creando un círculo virtuoso de crecimiento.
El Plan de Infraestructura del gobierno, que contempla una inversión total de 5.6 billones de pesos entre 2026 y 2030, será el principal motor de esta estrategia. Amador especificó que aproximadamente el 60 por ciento de estos recursos provendrán de inversión pública directa, seguidos por proyectos mixtos y, en menor medida, por proyectos privados como concesiones.
El impacto de esta mayor inversión pública en el crecimiento económico, según las estimaciones de Hacienda, comenzará a ser visible en la segunda mitad del año. Amador señaló que las convocatorias para los proyectos ya están en marcha, y se espera que las asignaciones y firmas de contratos se realicen en el transcurso del próximo mes, con efectos económicos perceptibles en un par de meses.
Respecto a la reciente caída en la recaudación del Impuesto Sobre la Renta (ISR) observada en abril, Amador atribuyó esta fluctuación a la naturaleza de este impuesto, que está fuertemente ligado a los beneficios de las personas morales. Sin embargo, aseguró que los datos más recientes ya muestran una recuperación, la cual esperan que sea sostenida.
En el ámbito fiscal, el titular de Hacienda destacó el cambio de ánimo en el sector privado tras los recientes anuncios de la Presidencia sobre las reglas del SAT. La clarificación de puntos que generaban incertidumbre tributaria, y su posterior aterrizaje operativo en las prácticas del SAT, han sido bien recibidos por los empresarios.
Amador también se pronunció sobre las decisiones de las agencias calificadoras Moody's y S&P de bajar la calificación y perspectiva de la deuda soberana, respectivamente. Cuestionó la racionalidad detrás de estas acciones, argumentando que México ha realizado un esfuerzo fiscal sin precedentes, aumentando los ingresos tributarios y reduciendo el déficit fiscal a niveles históricos. No obstante, reconoció la necesidad de seguir mejorando el perfil y la trayectoria del balance público.
En cuanto al papel de la banca de desarrollo, Amador la calificó como crucial para el Plan México. Señaló que Nafin ya agotó su programa de garantías y se evalúa una segunda ronda, mientras que Banobras es un pilar fundamental para los proyectos de infraestructura y el crédito de Bancomext también ha mostrado un incremento.
Finalmente, ante las discrepancias entre las proyecciones de crecimiento del PIB de Hacienda y las de analistas o instituciones como la OCDE, Amador expresó su confianza en que estas últimas corregirán sus pronósticos, tal como ocurrió el año pasado. Subrayó la resiliencia y robustez de la economía mexicana, así como la capacidad de sus industrias para adaptarse a la nueva realidad, lo que, a su juicio, las hace más fuertes de lo que muchos piensan.
La visión optimista del Secretario Amador contrasta con algunas previsiones de organismos internacionales, pero se alinea con la narrativa oficial de una economía en franca recuperación. El éxito de esta proyección dependerá de la efectiva materialización de los proyectos de infraestructura y de la continuidad de la inversión privada, factores clave para consolidar el crecimiento esperado.