La administración de Donald Trump ha deportado aproximadamente 13 mil personas —principalmente cubanos y venezolanos— hacia México, donde quedan expuestos a la violencia de organizaciones criminales sin protección alguna, según reveló un informe de Human Rights Watch (HRW) publicado este miércoles.
La investigación, basada en más de 50 entrevistas realizadas en Tapachula y Villahermosa, documenta cómo estos deportados —muchos de edad avanzada y con décadas de residencia en Estados Unidos— son abandonados en ciudades desconocidas sin acceso a albergue, atención médica ni empleo. "Imaginen tener 60 o 70 años, ser arrancados de su vida de la noche a la mañana y enviados a un país que no conocen, donde las autoridades los dejan abandonados", denunció Alcira Hava, investigadora de HRW.
Los cubanos representan el grupo más numeroso con más de 4 mil 300 deportados. Más de la mitad de los entrevistados había vivido en territorio estadounidense desde los años ochenta o noventa. Aunque el 50 por ciento tenía antecedentes penales, solo el 16 por ciento correspondía a delitos violentos. Ninguno pudo impugnar su deportación ante un juez.
Washington envía estos deportados a México mediante acuerdos bilaterales, aprovechando que Cuba y Venezuela limitan o rechazan los vuelos de repatriación. La política migratoria de Trump ha intensificado las redadas, deteniendo incluso a inmigrantes que antes no eran prioritarios en operativos rutinarios o directamente en sus lugares de trabajo.
La crisis se agrava dentro de los propios centros de detención estadounidenses. Al menos 10 detenidos se han suicidado en instalaciones del ICE desde que Trump asumió la presidencia en enero de 2025, según una investigación de The Associated Press. Nueve de las víctimas eran hispanos y siete no tenían antecedentes de delitos violentos.
Los suicidios representan casi una quinta parte de las 51 muertes bajo custodia del ICE en lo que va del año fiscal. El doctor Sanjay Basu, de la Universidad de California en San Francisco, advirtió que "algo está saliendo profundamente mal desde cualquier perspectiva de salud pública o salud mental".
La situación deja en evidencia el abandono institucional que enfrentan miles de personas atrapadas entre la política migratoria estadounidense y la incapacidad de las autoridades mexicanas para garantizar su seguridad en un territorio dominado por la violencia criminal.