El reconocido cineasta mexicano Guillermo del Toro ha lanzado un contundente llamado a la acción, exigiendo una solución inmediata a la crisis del agua que azota a Guadalajara, Jalisco. Sus declaraciones, vertidas en el marco del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), no solo abordan la urgencia de un servicio básico, sino que también pintan un sombrío panorama sobre el estado del mundo que se deja a las futuras generaciones.
“Estoy con ellos al 100%. Es un derecho, una necesidad y una urgencia de primerísima mano, de mínima conciencia social, que se resuelva esto”, afirmó Del Toro, mostrando su total respaldo a las protestas ciudadanas que demandan acceso a agua limpia y de calidad. El director calificó de “insostenible, indescifrable y aterrador” que la población deba recurrir a manifestaciones para reclamar algo tan fundamental como el acceso al agua potable.
Las palabras del creador de obras maestras como El laberinto del fauno surgen en un contexto de creciente descontento social en la zona metropolitana de Guadalajara, donde las denuncias sobre la mala calidad del agua y los presuntos actos de represión policial durante una marcha el pasado 11 de octubre han encendido las alarmas.
Un Legado de Ruinas
Más allá de la problemática específica del agua, Guillermo del Toro expresó un profundo dolor y preocupación por el estado general del mundo. Conmovido hasta las lágrimas, el cineasta lamentó que las generaciones actuales estén legando un planeta marcado por la división, el conflicto y la desintegración moral, social y espiritual.
“Me duele muchísimo ver que una, dos o tres generaciones le fallaron completamente a esta generación. Se entrega a la generación que viene un mundo en ruinas, moral, social, espiritualmente desintegrado”, confesó, añadiendo un mensaje de esperanza y disculpa hacia los jóvenes: “Pero creo que podemos decirle a los jóvenes lo siento, con amor, puede funcionar”.
La Estrategia de la División
Del Toro también dirigió sus críticas hacia las tácticas políticas que, según su análisis, buscan enfrentar a los distintos sectores de la sociedad para mantener el poder. Advirtió sobre los discursos que promueven el odio y el antagonismo, señalando que estas estrategias son una vieja receta para el control.
“En el libro de reglas de cómo dominar se suscitan las mismas leyes desde el principio de dividir, crear odio, generar antagonismo”, sentenció. El cineasta argumentó que estas dinámicas tienen como objetivo desviar la atención de las verdaderas causas de los problemas sociales, haciendo creer a la ciudadanía que el problema reside en el vecino o en el grupo de al lado, cuando en realidad, quienes ostentan el poder son quienes perpetúan y se benefician de esta división.
“¿Por qué? Porque la gente que está arriba quiere que piensen que el problema es la gente que está a un lado de ti. La gente que está arriba es el problema, se protege, domina, divide, debilita”, afirmó con vehemencia.
El director, conocido por su profunda sensibilidad social y su habilidad para tejer narrativas complejas, hizo un llamado a la reflexión, instando especialmente a los jóvenes a cuestionar los mensajes polarizantes que circulan en la actualidad. Recordó que históricamente, el odio nunca ha sido la vía para resolver conflictos.
“Nunca, nunca, nunca ha habido un momento histórico que haya sido resuelto por el odio”, sostuvo, subrayando la importancia de la empatía y el diálogo.
Celebración y Reflexión en el FICM
La presencia de Guillermo del Toro en el Festival Internacional de Cine de Morelia no solo estuvo marcada por sus contundentes declaraciones sobre la crisis hídrica y el estado del mundo, sino también por la celebración del vigésimo aniversario de su aclamada película El laberinto del fauno. El evento reunió a figuras clave del proyecto, como la productora Bertha Navarro, el cinefotógrafo Guillermo Navarro y la actriz Ivana Baquero, quien dio vida a Ofelia.
Durante el conversatorio, se rememoraron los desafíos del rodaje, marcado por un presupuesto limitado y la audacia del equipo para materializar la visión del director. Bertha Navarro compartió cómo el guion la cautivó desde el principio, reconociendo el talento emergente de Del Toro. Ivana Baquero, por su parte, describió la experiencia como liberadora, destacando la confianza que el director depositó en ella, tratándola como una profesional más del elenco.
El deseo de Del Toro de reconectar su obra con el público se manifestó en su interés por reestrenar la película, considerándola un vehículo para dialogar sobre temas relevantes con nuevas audiencias. “Creo que es un momento urgente para dialogar de lo que habla la película con un público nuevo”, explicó, reafirmando su compromiso con el arte como herramienta de reflexión y cambio social.
En un contexto donde la escasez de agua y la polarización social son realidades apremiantes, las palabras de Guillermo del Toro resuenan con fuerza, invitando a una profunda introspección sobre las responsabilidades colectivas y la urgente necesidad de construir un futuro más justo y sostenible.