Tras colgar los guantes por una lesión, el exluchador José Guadalupe Fuentes, mejor conocido en el mundo del pancracio como ‘Baby Face’, ha demostrado que la disciplina y el sabor pueden ser tan contundentes fuera del ring como dentro de él. Con casi tres décadas dedicadas a la gastronomía, Fuentes ha edificado un exitoso negocio de arroces al estilo oriental, consolidándose como un referente culinario a un costado de la icónica Arena México.
La transición de los emparrillados a las cocinas no fue inmediata. Tras su retiro en el año 2000, a causa de una lesión que le impidió continuar su carrera en la lucha libre, ‘Baby Face’ exploró diversas opciones para reinventarse. Inicialmente, incursionó en la venta de huaraches, un platillo popular mexicano, pero pronto descubrió su verdadera vocación al aplicar los conocimientos adquiridos durante sus giras por Japón.
Fue allí donde aprendió las bases de la cocina oriental, un estilo que decidió fusionar con el paladar mexicano. El resultado es una propuesta gastronómica única que ha cautivado a comensales por más de veinte años. Su local, ubicado en la calle Doctor Carmona y Valle #17, en la colonia Doctores, se ha convertido en un punto de referencia, con mesas dispuestas en la banqueta y un constante flujo de clientes que buscan sus afamados arroces.
Un Menú Inspirado en Leyendas
La originalidad del negocio de ‘Baby Face’ no solo reside en la calidad de sus platillos, sino también en la forma en que honra a sus colegas del mundo de la lucha libre. El menú está compuesto por más de 25 especialidades de arroces orientales, cada uno bautizado con el nombre de luchadores emblemáticos. Nombres como ‘Místico’, ‘Tinieblas Jr.’, ‘Pierrot’, ‘Shocker’, ‘Texano’ y ‘Máximo’ adornan la carta, ofreciendo a los clientes una experiencia que va más allá del simple acto de comer.
Cada platillo es una combinación cuidadosamente elaborada de proteínas y vegetales, servidos sobre una base de arroz blanco o frito. El ‘Black Tiger’, por ejemplo, se sirve con salmón, camarón, surimi y champiñones, mientras que el ‘Latin Lover’ incorpora pollo, salmón, camarón y callo de hacha. Para los más audaces, la especialidad ‘Perro Aguayo Jr.’ ofrece una generosa porción de pollo y camarones sobre arroz blanco.
Sabores Picantes y Precios Accesibles
El toque distintivo de los arroces de ‘Baby Face’ se encuentra en sus salsas picosas, que, sin alejarse de la tradición oriental, buscan conquistar los paladares mexicanos con un picor característico. Esta fusión de sabores es uno de los secretos de su éxito y la razón por la que las filas suelen ser largas, especialmente a la hora de la comida.
Los precios son otro factor que contribuye a la popularidad del negocio. Las porciones son bastas y los costos son accesibles, con platos que van desde los 80 pesos para las opciones más sencillas hasta los 225 pesos para la ‘Apestoso especial’. Esta última es una creación monumental que incluye arroz blanco, camarón, surimi, carne, pollo, salchicha, nopales, pimiento morrón, ocho claras de huevo y champiñones, diseñada para los comensales con un apetito voraz.
Más que Comida, una Experiencia
La ubicación del negocio, a un costado de la Arena México, lo convierte en una parada obligatoria para los aficionados a la lucha libre que buscan complementar su experiencia. La posibilidad de encontrarse al propio ‘Baby Face’ sirviendo los platos añade un toque de misticismo y cercanía, recordando a los clientes que detrás de cada bocado hay una historia de esfuerzo y pasión.
El negocio de José Guadalupe Fuentes es un testimonio de cómo la perseverancia y la adaptación pueden llevar al éxito. De ser un ídolo en el ring, ‘Baby Face’ se ha transformado en un exitoso empresario gastronómico, demostrando que la vida, al igual que la lucha libre, ofrece oportunidades para reinventarse y triunfar en nuevas arenas.
El horario de atención es de 9:30 a 16:00 horas, todos los días, permitiendo a los capitalinos y visitantes disfrutar de esta peculiar fusión de sabores y leyendas de la lucha libre.