Efraín Juárez transformó a unos Pumas desahuciados en finalistas del Clausura 2026. El estratega capitalino, apodado 'Efrastóteles' por su discurso reflexivo y su aspecto de pensador griego, tiene ahora la oportunidad de coronarse campeón ante Cruz Azul en el Estadio Olímpico Universitario, la casa donde creció como futbolista.
El técnico de 37 años llegó avalado por un doblete de liga y copa con el Atlético Nacional de Medellín en 2024, logro que calló a los escépticos. Tras eliminar al Pachuca en semifinales, Juárez recordó una charla clave con su plantel después de caer en Concachampions: "Si yo les contaba que íbamos a pelear el campeonato, nadie me creía, pero allá adentro sí me creyeron. Tres meses después, estamos peleando una final. Es increíble".
Como jugador, Juárez fue lateral derecho en la Selección Sub-17 que conquistó el Mundial de Perú 2005. Participó en el Mundial de Sudáfrica 2010 con el Tri de Javier Aguirre y ganó dos Copas Oro. Con Pumas obtuvo el título del Clausura 2009 antes de emigrar a Europa, donde militó en Celtic de Escocia y Real Zaragoza de España.
Su paso por el América fue breve y accidentado. Ricardo Peláez lo fichó en 2011 para competir con Paul Aguilar, pero una lesión de codo en Copa MX lo dejó fuera en el momento crítico. Aguilar aprovechó la ausencia para adueñarse del puesto y Juárez apenas disputó 16 partidos con las Águilas. Esa lesión también le costó la continuidad en la Selección Nacional, donde jugó su último partido en 2012.
Ahora, el círculo se cierra. Juárez regresó al Estadio Azteca hace unas semanas para eliminar precisamente al América en cuartos de final, tras una serie dramática que incluyó un penal fallado por Henry Martín. El exjugador que recorrió el mundo —pasó también por Monterrey, Vancouver Whitecaps y Vålerenga de Noruega antes de retirarse en 2019— vuelve convertido en estratega con credenciales internacionales.
La final contra Cruz Azul representa la culminación de un retorno que ya luce de antología. Pumas, equipo al que pocos daban crédito al inicio del torneo, está a 180 minutos de un título que confirmaría que 'Efrastóteles' no solo habla bien: también gana.