Joel Huiqui escribió un nuevo capítulo en su historia con Cruz Azul al conquistar el Clausura 2026 como director técnico, apenas siete partidos después de tomar las riendas del primer equipo. El sinaloense llevó a La Máquina a la décima estrella tras vencer a Pumas en la final, cerrando así una sequía que había atormentado a la afición cementera.

Pero el nombre de Huiqui ya estaba grabado en la memoria del futbol mexicano por razones muy distintas. El 5 de diciembre de 2009, durante una semifinal de vuelta contra Morelia, el entonces defensa central protagonizó la famosa "muertinha", una jugada que se volvió viral y lo persiguió durante años.

En aquella acción dentro del área, Huiqui tocó el balón con la mano mientras estaba tirado en el césped para evitar un gol. Inmediatamente después, permaneció inmóvil simulando estar inconsciente, desviando así la atención del árbitro. "Pensé que me iban a correr de Cruz Azul, no lo planeé, solo ocurrió", confesó el exzaguero en una entrevista para el canal de YouTube ElrePortero en 2024.

El apodo surgió precisamente por esa inmovilidad fingida. Huiqui reconoció que fue una acción antideportiva, aunque aseguró que todo ocurrió por instinto en un momento de máxima presión. "Era un partido muy difícil, nos iban a vacunar. Fue una reacción", explicó el excapitán de la Selección Mexicana.

Con el paso de los años, la jugada se convirtió en uno de los momentos más comentados de la Liga MX. Lejos de molestarse, Huiqui aprendió a disfrutarla: "Se volvió muy famoso y divertido, la gente me ubica así. Tuve muchos más partidos, pero está padre".

Tras retirarse como jugador, el sinaloense se preparó como entrenador en las fuerzas básicas de Cruz Azul. Su oportunidad con el primer equipo llegó en el Clausura 2026, y la aprovechó de manera espectacular. En apenas un puñado de partidos dirigiendo en Primera División, ya consiguió uno de los títulos más importantes para la institución.

Ahora, desde el banquillo, Huiqui volvió a colocar su nombre en la conversación del futbol mexicano, pero esta vez por razones que enorgullecen a la afición celeste. De la polémica a la gloria, el exdefensa demostró que su historia con La Máquina estaba lejos de terminar.