El Mundial 2026 no es solo un evento deportivo; para México, representa la oportunidad de oro para consolidarse como un destino turístico de vanguardia, operando bajo el paradigma del turismo inteligente. La clave de este nuevo modelo reside en un negocio que, aunque invisible para muchos, es multimillonario: la explotación de los datos que los viajeros generan al conectarse a redes Wi-Fi gratuitas en hoteles, aeropuertos y otros puntos turísticos.
La simple acción de buscar una red Wi-Fi gratuita al aterrizar en un aeropuerto o al llegar a un hotel, esconde un potencial de negocio inmenso. Las empresas turísticas pueden capturar datos de primera mano, personalizar la experiencia del viajero en tiempo real y, lo más importante, convertir a un visitante temporal en un cliente recurrente. El turismo inteligente, definido por la aplicación de la tecnología para optimizar tanto la experiencia del viajero como la gestión de los destinos, está en una fase de expansión acelerada.
Según proyecciones de la firma de investigación de mercado Fortune Business Insights, el mercado global de turismo inteligente, valorado en 813.7 millones de dólares en 2025, se espera que alcance la asombrosa cifra de 2,848 millones de dólares para 2034. Este crecimiento exponencial subraya la importancia estratégica de la tecnología en la industria.
Sin embargo, antes de poder ofrecer experiencias personalizadas, la industria turística latinoamericana aún enfrenta un desafío fundamental: la recolección efectiva de datos. Edwin Pardo, cofundador y Chief Product Officer (CPO) de Datawifi, una empresa colombiana con una vasta red de más de 72,000 puntos de acceso Wi-Fi y 133 millones de usuarios únicos en la región, señala que una porción significativa de la industria turística sigue subestimando el valor de los datos generados por millones de usuarios que se conectan diariamente.
Los datos de Datawifi son contundentes: mientras que el 85% de los viajeros considera esencial el acceso a Wi-Fi gratuito, la mitad de los hoteles en América Latina califica este servicio por debajo del 50%. La situación se agrava en hoteles de menor categoría, donde el 65% de los huéspedes considera la conexión como regular o deficiente.
Una solución efectiva a este problema reside en los llamados portales cautivos inteligentes. Estas plataformas no solo gestionan el acceso a las redes Wi-Fi, sino que también personalizan la experiencia del usuario, capturando información del viajero de manera transparente y con su consentimiento. A cambio de una conexión de alta calidad, se obtiene lo que se conoce como First-Party Data, información valiosa y directa del cliente.
Cuando un turista se conecta a la red Wi-Fi de un hotel a través de un portal inteligente, el sistema no solo proporciona acceso a internet, sino que también identifica al usuario, anticipa sus necesidades inmediatas y activa respuestas automáticas. Por ejemplo, si un huésped ha pasado diez minutos en el lobby, el portal podría enviarle un enlace para agilizar el check-in o una cortesía para el bar. De manera similar, si un viajero acaba de llegar al aeropuerto, podría recibir información de bienvenida en su idioma y las opciones de transporte disponibles.
"Los portales cautivos inteligentes van más allá del simple acceso a internet; transforman la conexión en una experiencia integral", enfatiza Pardo. El resultado es un servicio al cliente mejorado y una inteligencia de negocio en tiempo real para los operadores turísticos.
El verdadero potencial del turismo inteligente, sin embargo, no reside en puntos de conexión aislados, sino en la integración de todos ellos. Un viaje típico involucra a múltiples actores: aerolíneas, aeropuertos, hoteles, restaurantes, empresas de transporte y organizadores de eventos. Cada uno de estos actores genera datos valiosos, pero la falta de intercambio de información entre ellos fragmenta la experiencia del viajero.
Esta compartición de datos, conocida como "viaje sin fricciones", es crucial para que el turista interactúe fluidamente con decenas de entidades durante su trayecto. No obstante, la experiencia a menudo se siente desconectada debido a la operación aislada de cada entidad. La construcción de un ecosistema integrado representa el desafío más significativo para la industria turística en América Latina.
Pardo aclara que este problema no es meramente tecnológico, sino también cultural y organizacional. La competencia, la desconfianza y la falta de incentivos alineados entre hoteles, aerolíneas y aeropuertos dificultan el intercambio de datos. Superar esta barrera requiere el establecimiento de estándares de interoperabilidad, marcos de gobernanza de datos robustos y una visión compartida de que un turista satisfecho beneficia a todos los actores del ecosistema.
La empresa ha documentado casos donde la implementación de portales cautivos estratégicos ha permitido a una organización multiplicar por diez su capacidad de interacción mensual, pasando de 150 a 1,500, lo que demuestra el impacto potencial a través del canal de conectividad.
Con tres ciudades mexicanas como sedes del Mundial 2026, el impacto económico proyectado es histórico. La consultora The Competitive Intelligence Unit (The Ciu) estima una derrama económica directa de aproximadamente 2,570 millones de dólares para estas sedes, lo que representa el 0.13% del PIB nacional, además de la creación de unas 105,000 empleos temporales. La Secretaría de Turismo anticipa la llegada de más de cinco millones de turistas nacionales e internacionales, un escenario ideal para implementar estrategias de turismo inteligente.
"Este torneo será el mayor momento de contacto entre marcas y consumidores que México habrá vivido en décadas. No hay otra cita deportiva con esa capacidad de movilizar audiencias, sectores y cadenas de valor al mismo tiempo", afirma Fabiola Jiménez, country manager de Infobip México. La plataforma de comunicaciones en la nube identifica cuatro sectores con alto potencial para capitalizar el evento: viajes y hotelería, retail y alimentos, banca y fintech, y telecomunicaciones.
La estrategia consiste en aprovechar el entusiasmo de los aficionados para construir lealtad de marca mediante experiencias personalizadas, gamificadas y relevantes. "Cuando un turista o usuario encuentra una red Wi-Fi abierta en aeropuertos, hoteles o Fan Zones, ese momento se convierte en una máquina de retención. A través del portal cautivo inteligente, el destino puede perfilar al viajero, ofrecerle la bienvenida en su idioma, enviarle una oferta automatizada y capturar su First-Party Data para lanzar campañas de retargeting meses después del evento", explica Pardo, subrayando el valor estratégico de estos datos en la era digital.