Cruz Azul se coronó campeón al derrotar 2-1 a Pumas en la final disputada en el estadio Olímpico Universitario. El triunfo representa el décimo título de liga en la historia del club cementero, poniendo fin a una prolongada sequía de campeonatos que había marcado los últimos años de la institución.
Joel Huiqui fue uno de los protagonistas de la celebración, levantando el trofeo ante la mirada de cientos de seguidores celestes que abarrotaron la tribuna visitante. Las lágrimas de los aficionados reflejaban no solo la alegría del momento, sino también la liberación de años de frustraciones acumuladas.
La Máquina había cargado con el estigma de las derrotas en instancias finales, lo que generó críticas constantes hacia uno de los equipos históricamente más exitosos del futbol mexicano. El marcador de 2-1 bastó para revertir esa narrativa y devolver al club a la senda del triunfo.
La celebración en el Olímpico cerró un torneo que devuelve a Cruz Azul al sitio que sus aficionados consideran le corresponde. El décimo campeonato se suma a la vitrina de un equipo que vuelve a escribir su nombre en la historia del balompié nacional.