El senador de Morena Javier Corral salió al paso de las críticas por su polémica reunión con Enrique Inzunza, legislador señalado por Estados Unidos de presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. Corral insistió en que el encuentro no tuvo nada de clandestino y desmintió las versiones que circularon sobre un operativo de seguridad para recibirlo.
"Hay muchas versiones mentirosas e interesadas sobre cómo se dio el encuentro", declaró Corral ante medios. Negó categóricamente que un convoy de camionetas blindadas lo recogiera en el aeropuerto de Culiacán. Según su relato, Inzunza llegó solo, manejando su propia camioneta, sin escoltas visibles.
El senador admitió que la reunión ocurrió en un club privado de Mazatlán, pero aclaró que el restaurante era de acceso público, con capacidad para 40 mesas y ocupado a la mitad. Con ello buscó despejar cualquier sospecha de que el encuentro tuviera carácter confidencial o fuera parte de negociaciones ocultas.
Corral reveló que Inzunza tenía intenciones de presentarse en la Comisión Permanente del Congreso, pero decidieron que "no se debía prestar a un golpeteo que distrajera los asuntos del Congreso con su sola presencia". A pesar de las acusaciones en su contra, el senador señalado considera regresar para votar en el periodo extraordinario de sesiones.
Las acusaciones de Estados Unidos contra Inzunza forman parte de un expediente más amplio que salpica a funcionarios de Sinaloa, incluido el gobernador Rubén Rocha Moya y el alcalde de Culiacán Juan de Dios Gámez, todos presuntamente vinculados con el crimen organizado.
Corral cerró su intervención exigiendo que la Fiscalía General de la República actúe "con imparcialidad" ante los señalamientos provenientes de autoridades estadounidenses. Sin embargo, su defensa del encuentro con Inzunza no logró acallar las dudas sobre la cercanía entre legisladores morenistas y figuras bajo la lupa por narcotráfico.
La opacidad en torno a los movimientos de Inzunza y la tibieza de las autoridades mexicanas para investigar a fondo las acusaciones mantienen viva la polémica. Mientras tanto, el senador acusado sigue sin comparecer públicamente y su paradero exacto permanece en el misterio.