El Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el órgano legislativo más influyente en materia comercial y arancelaria, elevó sus exigencias hacia México en el marco de la revisión del T-MEC. Legisladores de ambos partidos coinciden en que el tratado requiere ajustes profundos en temas fiscales, laborales, ambientales e industriales.

Los congresistas demócratas señalaron que México continúa funcionando como plataforma de relocalización industrial debido a salarios más bajos y regulaciones menos estrictas, lo que incentiva el traslado de empleos estadounidenses. Propusieron nuevos mecanismos para castigar el offshoring y revisar las reglas de origen en sectores estratégicos como automotriz, acero y aluminio, que consideran rebasadas por cambios tecnológicos.

La preocupación por inversiones chinas ocupó un lugar central en las demandas. Legisladores advirtieron que México carece de un sistema robusto para supervisar inversiones extranjeras sensibles por seguridad nacional, a diferencia de Estados Unidos y Canadá. Plantearon construir mecanismos regionales de monitoreo sobre inversiones estratégicas, minerales críticos y cadenas de suministro clave.

Por el lado republicano, las críticas apuntaron directamente al Servicio de Administración Tributaria (SAT). Congresistas acusaron a la autoridad fiscal mexicana de aplicar auditorías retroactivas, reinterpretaciones de criterios y cobros inesperados contra empresas estadounidenses. Denunciaron que operaciones previamente exentas de IVA ahora enfrentan gravámenes de hasta 16%, con multas y requisitos millonarios para impugnar resoluciones.

El SAT sostuvo una reunión con representantes de la Embajada de Estados Unidos, los departamentos de Estado, Comercio y Agricultura para reforzar el diálogo. Funcionarios mexicanos defendieron su sistema tributario como transparente y promotor de certeza jurídica.

El gobierno de Claudia Sheinbaum trabaja en ajustes para reducir fricciones con inversionistas internacionales. Luis Rosendo Gutiérrez, subsecretario de Comercio Exterior, reconoció preocupaciones de embajadores y empresas globales por criterios del SAT, retrasos en devoluciones de IVA y auditorías múltiples. Entre los cambios propuestos están limitar auditorías a una sola revisión por empresa, evitar reinterpretaciones retroactivas y agilizar devoluciones.

Las exigencias del Congreso estadounidense muestran que la revisión del T-MEC escaló más allá del comercio tradicional. Ahora abarca seguridad nacional, control de inversiones, presión salarial, política industrial y supervisión ambiental, redefiniendo los términos de la integración comercial de América del Norte.